El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) alertó sobre cuatro especies prioritarias y emblemáticas de Colombia que enfrentan amenazas urgentes.

Se trata del oso de anteojos, el jaguar, el delfín de río y la tortuga carey, especies que son cruciales para los ecosistemas que habitan y que son clave en las cadenas alimenticias y en el equilibrio de su entorno natural.

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La alerta se conoce este viernes 18 de mayo, en el Día de las Especies Amenazadas, un día que, según la Coalición de Especies en Peligro de Extinción (red nacional de organizaciones en Estados Unidos), nació por iniciativa del Congreso estadounidense como una conmemoración de la vida silvestre y los lugares salvajes de la nación en 2006.

El oso de anteojos (Tremarctos Ornatus), también conocido como oso andino, habita los bosques andinos localizados a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m).

De acuerdo con la WWF, es el único oso de Suramérica (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Colombia) y en el país se estima una población cercana a los 8.000 osos. Su principal amenaza, según el Programa para la Conservación en Colombia del Oso andino, es la expansión de la frontera agrícola.

El jaguar (Panthera Onca) es el felino más grande del continente americano. Su población en el mundo se ha reducido en un 45% y en países como Estados Unidos, El Salvador y Uruguay fue declarado como extinto.

“En Colombia, las poblaciones más grandes de jaguares se encuentran en el Amazonas, la Orinoquía, Chocó y el Caribe”, dijo la organización ambiental.

Justo el mes pasado, un estudio hecho por la organización Panthera en asociación con entidades oficiales y expertos de varios países, reveló que “en todo el continente americano quedan actualmente unos 173.000 jaguares, número que va en descenso a medida que crecen las amenazas a su supervivencia”.

El delfín rosado (Innia geoffrensis) hace parte de las dos especies, con el delfín gris, que habitan en la Amazonía y Orinoquía.

“En una expedición realizada en 2017 que abarcó 1. 600 kilómetros del río Putumayo (sur de Colombia) solo se encontraron 395 delfines rosados, una cifra muy baja si se compara con datos obtenidos en otros países de Suramérica”, señaló la organización.

La cacería y la extracción ilegal de oro que transforman su hábitat son las principales amenazas.

Por último, están las tortugas marinas, entre la que se encuentra la Carey.

Seis de las ocho especies de tortugas marinas pasan por los mares y playas de Colombia: Verde (Chelonia mydas), Carey (Eretmochelys imbricata), en peligro crítico, Caná (Dermochelys coriacea), Gogó (Caretta caretta), Golfina (Lepidochelys olivacea) y Negra (Chelonia agassizii).

“Todas ellas están en peligro de extinción debido a la contaminación, la utilización de carey en elementos artesanales, el consumo de huevos y la destrucción de su hábitat”, aseveró WWF.

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El riesgo de diversas especies en Latinoamérica

Esto a nivel local. Sin embargo, a nivel regional la situación no difiere mucho. Según le confirmó a la Agencia Anadolu Diego Amorocho, director del Programa de Especies para Latinoamérica y el Caribe de WWF, las especies amenazadas en Latinoamérica “son prácticamente similares”.

Amorocho Llanos mencionó los casos del Tití cabeciblanco (Saguinus oedipus), el oso de anteojos, que está amenazado en casi todo su rango de distribución (que incluye Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), el manatí del Caribe (Trichechus manatus) o la danta o tapir centroamericano (Tapirus bairdii).

También subrayó las situaciones del puma, amenazado en Norteamérica, y en el caso de Colombia, en el Chocó y la Amazonía, principalmente por conflictos con ganaderos y cacería furtiva. Del jaguar que, según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México de 2017, de 34 subpoblaciones existentes entre México y Argentina, 33 están en peligro o peligro crítico de extinción.

Los grandes buitres, como el cóndor de los Andes, no se quedan fuera de la lista. Esta ave está amenazada en toda su región de distribución en la Cordillera de los Andes, desde el occidente de Venezuela, hasta el sur de la Tierra del Fuego, en Argentina y Chile.

El último informe de la organización ambiental sobre esta temática, publicado hace un año, incluye además a la iguana, la tercera especie más traficada ilegalmente en Colombia. Dicho reporte señalaba que en Suramérica 4.445 especies se encuentran en riesgo de extinción.

A día de hoy, “no creo que hayan cambiado mucho, creo que la cifra se mantiene en ese orden”, corroboró Diego Amorocho.

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Qué deben hacer los Gobiernos

Por último, el vocero afirmó que las amenazas, como el tráfico ilegal de especies, desbordan los esfuerzos de los diferentes Gobiernos para proteger la fauna, y que hace falta trabajar de manera coordinada entre las diversas entidades en cada país para que se judicialicen los delitos en contra de la vida silvestre.

“Es un tema bastante complejo, porque el tráfico de fauna está muy ligado a otros eslabones de las cadenas del crimen organizado. Por ejemplo, la muerte de un rinoceronte en África y Asia permite que con la venta de su cuerno, que puede representar unos USD 800 por kilo, se financien grupos al margen de la ley o grupos subversivos”, recalcó.

Amorocho exhortó a los Gobiernos latinoamericanos a fortalecer las capacidades técnicas de funcionarios y dependencias, y que se creen los mecanismos necesarios para que las acciones para detener delitos contra de la fauna se puedan concretar.

*Agencia Anadolu