*Ministra de Educación

El reto es inmenso y nuestra tarea es implementar las acciones que nos lleven a esa meta. En La Habana se firmará el fin del conflicto, sin embargo, en Colombia la paz la construimos todos a través de la educación de calidad.

En el cuatrienio anterior, los logros fueron importantes. Menciono tres: primero, Todos a Aprender, programa pionero para mejorar la práctica docente desde el aula, ya ha llegado a 90.000 profesores de los 330.000 que tenemos, generando resultados positivos en las pruebas Saber. Segundo, el plan de alfabetización que transformó la vida de 456.000 personas. Y tercero, la ampliación en cobertura en Educación Superior pasando de 37 a 48 por ciento.

 Para lograr que Colombia sea la más educada de América Latina en 2025 nos hemos propuesto cinco líneas de acción: excelencia docente, jornada única, Colombia libre de analfabetismo, Colombia bilingüe y Educación Superior  (acceso, calidad y pertinencia).

¿Por qué la excelencia docente? Porque los maestros son los héroes de la educación en Colombia, por eso nuestra misión tiene que ser apoyarlos, estimularlos con incentivos monetarios o no monetarios, permitir que tengan más formación y atraer a los mejores bachilleres a esta profesión. Si concentramos los esfuerzos en nuestros docentes, los estudiantes serán los beneficiados. Pero no podemos quedarnos ahí; hoy los niños que nacen en un hogar con recursos suficientes estudian ocho horas o más, mientras otros solo lo hacen seis o menos; esto es inequidad. Así mismo, la jornada única de ocho horas para todos debe ser una realidad, por lo que la implementaremos gradualmente mediante tres herramientas: tecnología, infraestructura ociosa y nuevos colegios. Iniciaremos con los jóvenes de grado 10 quienes representan la mayor deserción. Esto tiene que ir acompañado de un énfasis en matemáticas, ciencia, lenguaje e inglés.

En este momento no podemos siquiera pensar en Colombia como la más educada con 2’700.000 analfabetas. Por esto, esta semana relanzamos el plan de alfabetización en alianza con la empresa privada interesada en acabar con este factor de aislamiento y pobreza, con el fin de instruir a 800.000 colombianos. La Unesco declara un territorio libre de analfabetismo cuando tiene una tasa de 4 por ciento, y nuestra meta es 3,2 por ciento.

Finalmente, en Educación Superior hay que superar las barreras de acceso: el examen de admisión y los recursos para financiar una carrera. Mejorando la Básica y la Media, estamos seguros de que lograremos superar el primer obstáculo. Y con las 400.000 becas que ha prometido el Presidente se solucionará el segundo. El dinero no puede ser excusa en una sociedad en paz para que un joven no estudie. La calidad en Educación Superior es esencial para el desarrollo profesional del joven y del país; pues mayor calidad se traduce en mejores niveles de vida. De esta manera, el esfuerzo está concentrado en subir la barra de la acreditación de calidad y fomentar que más universidades recorran estos lineamientos. El acuerdo por lo superior nos traza un camino en los retos en educación. Nuestra tarea es implementar y priorizar.

En resumen, si queremos que Colombia sea un país en paz y con equidad, en el centro debe estar la educación con igualdad de oportunidades para todos. Esa es la meta. 

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