Una pareja que paseaba por las carreteras de New South Wales, en Australia, se encontró con un par de gatitos abandonados al lado del camino. Decidieron rescatarlos, pero al llegar a casa se encontraron con que algo no estaba bien con ellos. Los llevaron al refugio más cercano, donde se dieron cuenta que no tenían párpados.

Los médicos estaban sorprendidos porque es una situación extremadamente rara. Concluyeron que, al estar juntos, eran probablemente hermanos que compartían una anomalía genética. Fueron remitidos entonces a la Clínica Oftalmológica para animales de Sidney.

El doctor Cameron Whittaker los atendió y determinó que podría reconstruir los párpados con una técnica que él mismo desarrolló hace 10 años. Consiste en recortar las esquinas de los labios de los gatos y usar el tejido para la reparación.

“La técnica se llama ‘transposición labio-párpado’”, explica Whittaker, “Los labios tienen una flexibilidad tremenda que permite que retomen su posición para que los gatos no tengan problema para usarlos de nuevo tras la cirugía”.

Debido a la complejidad del procedimiento, debieron esperar a que los felinos tuvieran seis meses para realizar la cirugía. Mientras tanto, sus cuidadores se encargaron de constantemente hidratar con gotas los ojos de los gatos para que estuvieran lubricados.

Finalmente, tras ser bautizados como Dora y Félix, los animales entraron a la cirugía para salvarles la vida. Estuvieron ocho horas en el quirófano y todo salió como planeado. Se espera que su recuperación tarde entre dos y tres meses. Después serán puestos en adopción para que alguna familia se encargue de su cuidado permanente. Una historia que demuestra cómo el amor por los animales y la existencia de entidades adecuadas para su cuidado trabajan en conjunto para ayudar a criaturas en peligro.

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