Como parte de un ciclo de conferencias diseñado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), la UPTC de Tunja hizo una charla llamada Tejiendo cultura a través de la palabra en la que un conocedor del mundo indígena–Mauricio Ardila– reconocido como sabedor por los líderes de los pueblos Kogi, Arhuaco y Wiwa de la Sierra Nevada; los Potawatomi y Ojiwa del norte de Estados Unidos y los Shipibo de la Amazonia peruana habló ante un público variado sobre la importancia de entender la visión indígena para crear diálogos duraderos y coherentes sobre la realidad nacional. Así mismo, la charla tuvo una introduccióbn del director de la Maestría en lingüística de la UPTC, Adrián Freja de la Hoz.

La charla analizó cómo recontextualizar los diálogos interculturales por medio del entendimiento de lo que la palabra significa para cada cultura. En el marco de la aprobación del nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) y de los debates en torno a la modificación de la consulta previa estos debates resultan clave ya que las comunidades indígenas serán algunas de las grandes afectadas por cualquier medida que se tome en los lugares donde Viven. 

Una de las cosas clave que dejó esta charla fue entender que el diálogo intercultural solo es posible cuando ambas partes son interlocutoras, Cuando, como dicen los indígenas, hay una igualdad suficiente como para “tejer la palabra”. Esto significa, además, salirse del modelo de querer aprender sobre el otro y más bien querer aprender con el otro. Para lograrlo Ardila especificó que es necesario que existan “espacios y metodologías distintas y de un intercambio real desde lo social, lo político, lo metodológico, lo económico y lo espiritual”. 

Al hablar sobre las lenguas ancestrales el conferencista explicó que estas van más allá de las palabras descriptivas ya que hacen parte de una lectura más grande sobre cómo se ordena todo en el mundo. En las comunidades indígenas la palabra es “un medio de comunicación, es un acuerdo y requiere de un lugar, un espacio, y un lenguaje apropiado para garantizar que se llegue a los acuerdos, a la memoria del ordenamiento del todo. También requiere de quien cuide esa memoria, la viva, y la transmita, y garantice que esos espacios permanezcan vivos en la memoria del origen. Esos espacios son lugares naturales que se reconocen en esta función y espacios donde se recrea el primer acuerdo— que es, según la tradición indígena, donde se lee ese orden que le da significado al mundo: malocas, kankurwas, wabannos, bohíos ceremoniales, etc”.

La conferencia finalizó con un llamado a entender que los diálogos interculturales son necesarios ya que así las problemáticas parezcan locales, son globales. Por eso el mensaje que dejó el encuentro, y que resulta pertinente en medio de los diálogos de paz en la Habana y de los debates como el de la justicia, fue que la “responsabilidad de sentarnos todos a escucharnos y a resolver ese ordenamiento es de todos porque todos tomamos la misma agua, respiramos el mismo aire, comemos de la misma tierra, y nos calentamos con el mismo fuego”. Este se une a varios mensajes que las comunidades indígenas han mandado a empresarios, políticos y a la población civil en general en los últimos años.

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