El país africano le apuesta a aprovechar todo. El excremento de personas se ha convertido en la herramienta para mejorar las condiciones sanitarias y sociales de los barrios más pobres.

De la mano de una agencia británica, la organización Umande Trust ha implementado una solución a las precarias condiciones sanitarias de los barrios marginales de Nairobi y al mismo tiempo, al déficit energético de la ciudad. Se trata de aprovechar los desechos humanos con el fin de producir gas. 

En Kibera, uno de los lugares más alejados y pobres de la zona, la mayoría de hogares no cuentan con sanitarios y lo más parecido a esto son hoyos que las personas abren en las calles de tierra. En otras palabras, el excremento está por todo el lugar y cuando llueve se facilita la propagación de enfermedades y virus que afectan a la población más vulnerable del país. No obstante, desde hace un tiempo, se han instalado varios biocentros, donde se recoge la materia fecal de las personas para luego ser puesta en un digestor, el cual recupera el metano. A su vez, el metano se vende de nuevo a los habitantes de los barrios como biogás a muy bajo costo, y este es utilizado para cocinar o calentar el agua de las ducha. 

En una entrevista para el periódico británico The Guardian, Josiah Omotto, director de Umande Trust, explicó que "si cada individuo produce 300 gramos de desechos humanos al día, y el 60 por ciento de los cuatro millones de habitantes de Nairobi viven en asentamientos informales, lo que tenemos en Nairobi es 720.000 kg de popo para convertirlo en biogás y hacer frente a la crisis de la energía".  De acuerdo con cifras de la organización, entre 350 y 1.000 personas visitan los bio centros diariamente. 

Actualmente, Kibera cuenta con 57 biocentros, los cuales no sólo funcionan como un lugar de recolección de desechos sino como centros de servicios sociales. Por cerca de tres centavos, las personas acceden a un sanitario, pueden tomar una ducha caliente (aprovechando el biogás) y actividades de recreación. Además, el lugar es dirigido por mujeres de la comunidad, las cuales también han creado comedores y orfanatos dentro de los centros. Al final es una solución integral que mitiga la carencia de servicios de estas poblaciones.

Mientras que es conocido a nivel mundial el aprovechamiento de excrementos de animales como la vaca, el cerdo o el elefante para la producción de biogás, el proyecto del país africano no solo es uno de los pocos en el mundo en funcionar con desechos humanos y al mismo tiempo ofrecer soluciones de otro tipo a quienes acuden a estos centros.

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