Simulación de cómo se verá el Sentinel-3 orbitando la Tierra. Foto: ESA

Desde el pasado 16 de febrero la Tierra tiene un nuevo “fisgón” desde el espacio exterior. El lanzamiento del satélite ambiental Sentinel-3A se convierte en el tercer artefacto de estas caracteristicas que se encargará de monitorear el estado de salud del planeta Tierra.

A una altura de 814,5 kilómetros el Sentinel-3A orbitará el planeta Tierra, allí se convertirá en una pieza clave del programa europeo Copérnico de observación de la Tierra, que se encarga de enviar terabytes de datos sobre los océanos, lagos, ríos y la superficie terrestre; todo esto con el objetivo de tener una mejor gestión del medioambiente.

De esta forma, Sentinel-3A se une a Sentinel-1, que realiza observaciones de la Tierra por medio de sistemas rádar y que está pensado para ayudar a responder a emergencias; y a Sentinel-2 que monitoriza los océanos. Sin embargo, a diferencia de sus hermanos, 3A hace parte de una alianza publico privada entre la ESA y un consorcio empresarial liderado por la compañía francesa Thales Alenia. Además, es el punto de culminación de un programa que se verá consumado en 2017 con el lanzamiento del Sentinel-3B que culminará el trabajo de todos los artefactos enviados hasta esa fecha. (Vea: El astronauta ‘artista‘ del timelapse)

“Este es el tercer satélite Sentinel lanzado en menos de dos años. Sentinel-3 proporcionará todo un abanico de nuevos datos con una cobertura sin precedentes sobre los océanos”, aseguró el día del lanzamiento Volker Liebig, Director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA.

Cuatro instrumentos serán los encargados de medir distintos factores de incidencia para el planeta. OLCI (instrumento para el color de la tierra y los océanos); SLSTR (radiómetro para la temperatura superficial del mar y la tierra); SRAL (altímetro radar de apertura sintética); y MWR (radiómetro de microondas). Estos permitirán al satélite medir la elevación y el color de la tierra, determinar cambios en el nivel del mar, monitorear la evolución de los fenómenos de El Niño y La Niña y mapear la distribución de los terrenos y su uso, así como la aparición de mareas de algas tóxicas, el vertido de basuras a océanos y la productividad biológica de las aguas. (Vea: El Sol, como nunca se había visto)

Todos estos datos permitirán implementar más y mejores políticas ambientales para todos los países, ya que los datos obtenidos serán de acceso gratuito. Asimismo, los tres satélites van emparejados con un satélite gemelo (1B, 2B y 3B) que ocupa la misma órbita para tener una cobertura más frecuente.

De aquí a 2017 se lanzarán los Sentinel 4, 5 y 6.  El 6 estudiara específicamente las superficies acuáticas; el 4 y 5 se encargarán de estudiar la atmósfera. De esta forma la ESA se asegura de tener argumentos suficientes para mejorar las políticas ambientales no solo a nivel europeo sino para todo el mundo.

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