Imagen del nuevo planeta.

A pocas semanas del hallazgo de un planeta rocoso con características similares a la Tierra, y a más de 400 años luz de ella, un grupo internacional de astrónomos del Instituto Harvard-Smithsoniano anunció en Boston, ante la Sociedad Astronómica Estadounidense, el descubrimiento de otro planeta rocoso.

Se trata del Kepler-10C, bautizado como el satélite que lo detectó, un planeta que pesa 17 veces más la tierra, tiene 29 mil kilómetros de diámetro y se encuentra a 560 años luz de esta.

Los expertos estiman que se creó hace 11 mil millones de años, en un momento en el que los elementos químicos necesarios para la creación de grandes formaciones rocosas eran escasos.

Por esta y otras razones, explican los científicos, su existencia es aún un enigma que contradice las teorías de formación de planetas y que abre cuestionamientos sobre la existencia de vida en este tipo de formaciones.

Además, su descubrimiento podría ser la puerta para determinar si planetas de tipo terrestre se formaron mucho más pronto en la historia del Universo, de lo que ha documentado la ciencia.

¿Cómo fue descubierto?

El planeta fue avistado por la sonda Kepler de la NASA, la cual encuentra y clasifica a estos cuerpos celestes de acuerdo al número de veces que pasan en frente de su estrella. En el caso de Kepler-10C, este gira alrededor de una estrella similar al sol cada 45 días.

Como esta sonda no puede determinar si un planeta es rocoso o gaseoso se utilizó un telescopio especial, ubicado en las islas Canarias, para medir la masa y determinar de qué estaba hecho.

El autor del estudio, Xavier Dumusque, ha mencionado que este descubrimiento generó una gran sorpresa y que sus implicaciones son muy positivas puesto que abren la discusión sobre la generación de vida en otras esquinas del universo.

Con información de EFE y AFP.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.