| 2014/04/25

La muerte de Felipe el cóndor

Las autoridades ecuatorianas investigan la muerte de un ejemplar de esta especie en vía de extinción por las condiciones en las que fue encontrado.

Felipe muerto.
Felipe muerto.

Felipe Farinago y Javier Cerón, dos habitantes de la provincia de Napo, en Ecuador, encontraron en junio de 2013 un cóndor andino en malas condiciones de salud.

Lo recogieron y tras llamar al Servicio Integrado de Seguridad del país (ECU911), el animal fue ingresado en el hospital veterinario de la Universidad San Francisco de Quito.

Después de un mes de recuperación, el cóndor al que llamaron Felipe se encontraba bien. Fue dejado en libertad por los médicos, con rastreadores satelitales que servirían para monitorearlo; localizar los ecosistemas en donde se ubicaba, y finalmente para encontrarlo sin vida en un páramo de la provincia de Napo.

La pérdida de movimiento registrada por los dispositivos permitió encontrar a Felipe, con un “impacto de munición de grueso calibre” según el diario ecuatoriano El Universo.

El ave nacional de Ecuador y Colombia es una de las especies más amenazadas y con menos avistamientos en ambos países. Por su gran importancia, los responsables de la muerte de Felipe, enfrentarían una pena de cinco años de prisión (Vea: 10 casos de injusticia contra los animales en fotos).

La investigación fue emprendida por el Ministerio de Ambiente, la Fiscalía y la Policía de Ecuador.

El ave en Colombia y Ecuador

El Ministerio de Ambiente de Colombia diseñó una política, que debía ser ejecutada entre 2006 y 2016, para la conservación de esta especie.

El documento explica que esta ave “tuvo una distribución ancestral bastante amplia en la mayor parte de los Andes colombianos”.

El documento señala también que en el país quedan tres ecosistemas ideales para que el cóndor se asiente, siendo estos la Sierra Nevada de Santa Marta; la Serranía de Perijá, en la frontera de Colombia y Venezuela, y el Páramo de Cáchira, en Norte de Santander (Vea: Animales salvajes de Colombia).

La investigación registra 13 avistamientos en la frontera entre Ecuador y Colombia y la existencia de 100 ejemplares en los ecosistemas anteriormente mencionados, según cifras de 2002.

Según el Ministerio de Ambiente de Ecuador, hasta 2013 se habían registrado menos de cincuenta ejemplares en estado silvestre y 19 en cautiverio.

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