Que el país proyecte ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) podría energizar los cambios necesarios para atender y mitigar las actuales problemáticas ambientales.

Bajo presupuesto para el medio ambiente, poco control sobre las Corporaciones Autónomas Regionales, minería ilegal, deforestación y contaminación de las cuencas hídricas son algunos de los problemas ambientales y de sostenibilidad que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) señaló en su informe sobre el desempeño ambiental de Colombia.

Si bien el reporte expone una realidad a primera vista preocupante, es una excelente oportunidad para que el país considere cambios serios y estructurales en estas materias, puesto que el inminente ingreso a la Organización, también conocida como el “club de los países ricos”, así lo requiere.

Una de las grandes paradojas que exhibe el reporte es que aunque Colombia ha crecido de manera “extraordinaria” económicamente, continúa siendo uno de los países con mayor desigualdad en el mundo. De acuerdo al ranking de 2014 de ONU Hábitat, somos el tercero en desigualdad en Latinoamérica.

La investigación también señala que aunque las emisiones de CO2 son bajas debido a la dependencia de energía hidroeléctrica, las emisiones de gases de efecto invernadero son elevadas por la intensa actividad agropecuaria.

La minería ilegal, la deforestación, la restricción a las áreas protegidas y la incertidumbre sobre la tenencia de tierras indígenas, que ocurren debido a la falta de veeduría estatal y el conflicto armado son otras de las situaciones que la OCDE sugiere deben ser atendidas con rapidez.

Además, se expone que algunas de las crecientes actividades económicas que corresponden a las industrias de infraestructura y las extractivas “representan los factores más grandes de pérdida de biodiversidad”.

¿Qué propone la OCDE para Colombia?

La Organización sugiere diferentes medidas tanto en el ámbito fiscal, como en el fortalecimiento de implementación de políticas ya existentes.

Uno de los sectores que cobra relevancia en el informe es el agropecuario. La OCDE sugirió una reforma a los subsidios para esta actividad, los cuales contribuyen a la concentración de la tierra.

Además de ser altamente degradante para el medio ambiente, la industria agropecuaria ocupa 35 por ciento del suelo nacional, aunque solo la mitad de este es propicia para la actividad.

Asimismo, la Organización planteó una mayor promoción de los impuestos ambientales, para hacer del “crecimiento verde un elemento medular del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018”.

Y primordialmente, se requiere de una rendición de cuentas más claras de las políticas de los  ministerios sectoriales y sus efectos ambientales, además de unas funciones definidas en los distintos niveles de gobierno, empezando por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) y las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR). 

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