En el 2011 un grupo de visionarios conceptualizó la idea de un parque subterráneo alimentado con energía solar y que fuese epicentro de la agricultura urbana. En su momento la idea parecía descabellada y no tardaron en aparecer funcionarios gubernamentales escépticos con la intención de rechazar un proyecto de tales características.

El proyecto fue bautizado Lowline y cinco años más tarde ha sido aprobado oficialmente por las autoridades de desarrollo económico y de vivienda de Nueva York. La idea es que este espacio se convierta en un lugar de encuentro abierto a todas las personas y de paso sea el inicio de la recuperación de espacios subterráneos abandonados en la ‘Gran manzana’. (Vea: Ciclovías y pasos peatonales subterráneos para mejorar la movilidad)

Sin embargo, no todo ha quedado plasmado en ideas ya que en octubre del 2015 se puso a disposición del público el ‘Lowline Lab,’. Una cápsula experimental donde se probó la  agricultura subterránea y el funcionamiento al 100% con energía solar. Los resultados han sido exitosos, al punto de que el lugar ha superado las 70.000 visitas sin ningún contratiempo, de hecho este fue uno de los argumentos para que el gobierno de Nueva York diera vía libre al proyecto a mayor escala. (Vea: ¿Qué es y qué no es una ciudad inteligente?)

La Lowline capsule.

Una vez evidenciada la factibilidad del proyecto, el ‘Lowline Lab’ se mantendrá abierto hasta marzo del 2017. Esto para que todos los esfuerzos se enfoquen en el parque subterráneo Lowline que abrirá sus puertas en el 2018.

A pesar de este gran paso, sus promotores piensan ir más allá y quieren que con la apertura del Lowline Park, este se convierta en un prototipo que pueda ser replicado en todos los espacios subterráneos abandonados de Estados Unidos y Europa.

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