Después de un largo proceso de desarrollo, evaluaciones y una estricta regulación que permitió su aprobación, los consumidores estadounidenses encontrarán en los supermercados una manzana que, después de cortada, durará sin oscurecerse hasta por tres semanas.

Cuando una manzana es mordida, cortada o magullada, comienza una reacción llamada oxidación. Este proceso es causado por la exposición al aire de la enzima denominada polifenol-oxidasa (PPO). Gracias a la ingeniería genética, los científicos lograron silenciar el gen responsable del pardeamiento (color marrón) en las manzanas bautizadas con la marca Arctic Apple.

Después de años de cultivo, la manzana transgénica fue evaluada y aprobada por las autoridades estadounidenses y canadienses, quienes respaldan su seguridad tanto para la salud humana como para el medioambiente. Y ahora está lista para ser distribuida en supermercados de una zona de Estados Unidos.

Sin embargo, son más las dudas que las certezas que se tienen acerca de este tipo de productos porque no existe una conclusión convincente sobre si existe o no riesgo para el consumo humano. Organizaciones como el Centro para Seguridad Alimentaria no dudaron en sentar su voz de protesta el año pasado cuando fue aprobada la comercialización de estos alimentos. 

La aprobación en gran medida estuvo condicionada al gran potencial comercial que pueden tener estas manzanas ya que las variedades resistentes a la oxidación se podrán comercializar en rebanadas, ensaladas de frutas y barras de ensaladas; conservando una apariencia de frescura que no es posible con las manzanas orgánicas.

“Esta innovación en frutas, desarrollada a través de la transgénesis, ayudará a reducir el desperdicio de alimentos” afirma María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de Agro-Bio, la organización que agrupa a las empresas biotecnológicas Bayer, DuPont, Monsanto, Syngenta y Dow.

Según ella, las manzanas transgénicas son un gran beneficio para agricultores, plazas, supermercados, restaurantes y consumidores, quienes no tendrán que desechar la fruta oxidada.  Además, se espera que se reduzcan los costos de procesamiento de la fruta y genere beneficios para el mercado y la industria.

Ante esto los opositores a este tipo de alimentos esgrimen que en apariencia estarían frescos, pero algunos realmente estarían en proceso de descomposición. Por esta razón el Centro para Seguridad Alimentaria espera que, por lo menos, los alimentos genéticamente modificados puedan ser identificados fácilmente para que las personas puedan decidir qué tipo de víveres comprar.

La empresa que desarrolló las manzanas, Okanagan Specialty Fruits, tiene su sede en Canadá y produce tres variedades de manzanas que no se oxidan: Arctic Granny, Arctic Golden y Arctic Fuji. Las tres variedades han sido aprobadas para la venta en Canadá y los Estados Unidos.

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