Foto de ángel mientras su manada estaba siendo llevada al sitio de matanza.

La organización dedicada a salvar especies en peligro Earth Island Institute (Instituto Isla en la Tierra en español) creó Save Japan Dolphins (Salvemos los delfines de Japón), una iniciativa  de la que hacen parte biólogos, académicos, políticos y celebridades que  dedican su vida a documentar cómo viven los delfines en los lugares donde hay matanzas, Taiji entre ellos, y  la violencia de las matanzas.

Este año la matanza de Taiji  ha vuelto a comenzar y una de las historias  que Save Japan Dolphins ha documentado y  más ha llamado la atención es la de Ángel, un pequeño delfín que es único en el mundo por ser completamente blanco o albino.

Según Karla Sanjur, una de las voluntarias de Save Japan Dolphins, que se dedica a monitorear  las comunidades de delfines en Taiji, el 17 de enero, día en que comenzó la caza, 12 botes cazadores salieron a las 6:40 a.m. a un mar  tranquilo y con poco viento: las condiciones ideales para lograr que una o más comunidades de delfines terminaran en la cala o el lugar donde serían masacrados.

Al principio Sanjur pensó que los cazadores no habían tenido suerte porque llevaban más de 3 horas  buscando delfines, pero hacia las 10:20 de la mañana vio cómo dos de los botes perseguían una comunidad de delfines. Más tarde, otros cinco botes persiguieron otra comunidad y la dividieron en dos más pequeñas.

Luego, los barcos cazadores unieron dos de las comunidades y las llevaron  a la cala. En este grupo  Sanjur vio al delfín albino, nadando siempre al lado de su madre. Más tarde, dos comunidades más fueron perseguidos y llevados a la cala también.   Esta fue, según Earth Island, una de las cazas más grandes de la historia de Taiji.

El  martes 21 de enero Sea Sheppard reportó que estos delfines seguían en las redes es decir, llevaban 72 horas sin comer o moverse. Esa tarde por lo menos 30 de 250 delfines fueron masacrados para ser vendidos como comida.

Mientras esto sucedía ángel fue separado de su madre  que fue uno de los delfines asesinados. Ángel está ahora en el Museo de ballenas de Taiji . El problema es que otros delfines raros, como él,  han tenido historias donde duran entre  seis y siete años con vida en el Museo –mucho menos de lo que vive un delfín libre–debido a las malas condiciones del lugar, el encarcelamiento y los maltratos.    

Un ejemplo es  un delfín que fue capturado en la matanza de 2006. Aunque nunca recibió un nombre se caracterizaba por tener cuatro aletas en vez de dos:  las dos aletas adicionales estaban ubicadas arriba de su cola y eran pequeñas. Este delfín fue considerado una joya ya que se parecía a los delfines que existían en la prehistoria, que tenían cuatro aletas para andar.

La caza de 2006 fue, según Save Japan Dolphins, una de las más sangrientas y violentas de la historia. La siguiente foto muestra cómo sacaron al delfín de cuatro aletas del agua para luego llevarlo a uno de los barcos.

El delfín fue llevado, al igual que ángel, al Museo de Ballenas de Taiji donde se volvió un hit mediático hasta mediados de 2013 cuando murió  debido a las condiciones de su cautiverio.  Esta historia ha hecho que  organizaciones similares a Save Japan Dolphins hagan un llamado para salvar no solo a Ángel, sino para parar por completo esta caza.

Por otro lado, este pequeño delfín albino seguramente será usado como un espectáculo para atraer medios y público por el Museo de ballenas de Taiji que, aparte de tener delfines vivos en sus exhibiciones, vende carne de ballena y delfín en su tienda turística.

Las matanzas de delfines no son una tradición

La historia de la matanza anual de delfines en la ciudad costera Taiji en Japón  fue dada a conocer por Louis Psihoyos con su documental The cove, que analiza las matanzas y cazas de delfines en el país oriental  para ser comidos o para ser llevados a acuarios y museos marinos, las prácticas pesqueras y de consumo en el país y la cantidad de mercurio que ingieren los delfines y que, en grandes cantidades, es nocivo para la salud humana.

El documental fue galardonado con un Oscar a mejor documental y causó controversia en todo el mundo. Luego, Ric O´Barry, exentrenador de delfines–fue el encargado de entrenar a los cinco delfines que hicieron el papel de Flipper– convertido en activista para salvarlos, creó la serie Bloody Doplhin$ (Delfines sangrientos en español) con su hijo Lincoln O´Barry para Animal Planet que continúa con la historia donde el documental la dejó.  O´Barry, además,  es el director ejecutivo de Save Japan Dolphins y ha sido contundente en dejar claro que este tipo de matanzas no son  fruto de una tradición milenaria.

Mark J. Palmer, director asociado del Marine Mammal Project (Proyecto de mamíferos marinos en español), escribió un artículo para  Earth Island Institue en el que explica que los argumentos del gobierno japonés de que la matanza es tradicional son falsos.

Incluso el director de la asociación mundial de zoológicos y acuarios (Waza por sus siglas en inglés), Gerald Dick, dijo que “como es sabido este tipo de cazas  son tradiciones centenarias en algunas comunidades orientales”. No podría estar más equivocado.

En su artículo Palmer explica que  en el libro La historia de Taiji ,editado y publicado por el mismo pueblo en 1979, se hace un recuento histórico  en el que la primera caza se da en  1933 seguida de otras dos en 1936 y 1944 lo que demuestra que la historia de estas matanzas no tiene los 400 años que les atribuyen algunos académicos, sino solo 45.

Más adelante el libro explica que las cazas se volvieron anuales desde 1969 y que, durante muchos años, se buscaban ballenas para exhibición y los delfines solo eran cazados para ser comidos.

Frente a esto Palmer y O´Barry argumentan que es incoherente que el Museo de ballenas de Taiji pertenezca a Waza que, en teoría, tiene un código ético contundente en cuanto a la caza de delfines y otras especies marinas.

Por esta razón Save Japan Dolphins creó una petición en línea para detener la caza de delfines y para expulsar a Taiji de Waza. Mientras tanto la caza sigue y se estima que por lo menos 2.000 delfines habrán muerto cuando termine.

Video de la matanza:

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