| 2016/07/01

Ingenio colombiano al servicio del desminado

Las minas antipersonal, uno de los grandes flagelos que azota al país, requieren el desarrollo de un ecosistema científico concentrado en crear tecnología para mejorar la eficacia y la seguridad en el desminado humanitario.

Ingenio colombiano al servicio del desminado

Por: Jorge Cote*

No es raro escuchar el dicho “los colombianos tenemos una creatividad infinita para la maldad y el delito”. Una percepción que se justifica cuando se piensa en que, por ejemplo, en medio de la guerra los grupos ilegales han desarrollado armas no convencionales, como las minas antipersonal que no son fácilmente detectables porque no tienen ni un solo gramo de metal en su estructura. Sin embargo, el ingenio colombiano también se está utilizando para solucionar este y muchos problemas que ha dejado un conflicto de más de 50 años.

En la actualidad, una cantidad considerable de grupos de investigación en Colombia han creado o están desarrollando tecnologías innovadoras para solucionar el flagelo de las minas antipersonal. Se calcula que el 75% del territorio nacional está contaminado por estos artefactos. A pesar del esfuerzo del gobierno, las metas de desminado aún no se han cumplido, entre muchas otras razones, porque las condiciones geográficas del país y las características únicas de las minas creadas por lo grupos alzados en armas han dificultado este trabajo.

“Colombia presenta retos únicos en el desminado. Por una parte, las minas se encuentran sembradas en territorios que tienen una geografía tan variada que abarca desde los valles interandinos hasta los páramos, y por el otro lado, los grupos alzados en armas han creado minas que no pueden ser descubiertas por los detectores de metales que se utilizan en otras partes del mundo. Estas características únicas son una de las razones por las que los científicos colombianos se han apersonado del tema”, explica Francisco Román, ingeniero eléctrico y profesor de la Universidad Nacional.

Los científicos colombianos desde hace más de 20 años le han metido el diente a este problema y han comenzado a crear soluciones tecnológicas innovadoras. Para la muestra, en la reciente campaña de desminado llevada a cabo en la vereda Orejón de Briceño, Antioquia, (primer sitio acordado en la Mesa de Negociación de La Habana para el desminado conjunto entre las Farc y el Estado), buena parte de la tecnología utilizada provino del ingenio paisa.

Desde 2000, la Universidad Eafit y la empresa Industrias Marte comenzaron a trabajar en proyectos científicos de desminado. A la idea se unieron las universidades Nacional de Medellín, de Antioquia y Pontificia Bolivariana, otras empresas privadas, la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia, formándose uno de los ecosistemas científicos más grandes del país dedicado a resolver este problema.

Luego de 15 años de arduo trabajo, se han producido interesantes desarrollos tecnológicos como un sistema robótico con electromiografía de superficie que detecta actividad eléctrica en la tierra, o una plantilla de zapato que absorbe el impacto de una mina antipersonal que contiene 50 gramos de explosivos, que fue creada por Industrias Marte y financiada por Ruta N.

Al mismo tiempo, en Bogotá un grupo de investigación conformado por la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional trabaja en dos proyectos con ondas electromagnéticas: uno para detonar explosivos a larga distancia y otro para detectar minas a partir de neutrones. Asimismo, el grupo de Física Nuclear de la Universidad Nacional ha desarrollado dos prototipos de detectores de minas químicas, una a partir de neutrones y otra con rayos gamma.

Investigadores de la Universidad Nacional, sede Bogotá, desarrollaron un detector de minas antipersonal a partir de neutrones.

Aunque ha habido avances, esta labor necesita mucho dinero. Por eso, los investigadores dedicados al desminado claman por que el gobierno y la empresa privada apoyen y financien esta actividad. Para fomentar la investigación científica, así como crear una red con los grupos que trabajan el tema y facilitar la comunicación entre los investigadores con los entes gubernamentales encargados del desminado, se creó en 2014 el Comité Científico y Técnico de la Acción Integral Contra Minas Antipersonal.

Como señala Diego Torres, coordinador de dicho comité y profesor de la Universidad Nacional, “desde que empezamos a trabajar nos dimos cuenta que muchos científicos colombianos llevaban a cabo proyectos para el desminado, pero detectamos que uno de los problemas era que no se conocían entre ellos. En este sentido, nuestra labor ha sido tratar de centralizar todos estos proyectos, para que, entre otras cuestiones, podamos servir de enlace entre grupos de investigación, empresas y Estado, y así encontrar estrategias de financiación”.

Todo lo anterior muestra un panorama alentador de cara a una de las tareas imprescindibles para el posconflicto: liberar los territorios de minas antipersonal. La investigación científica desarrollada hasta ahora ha ayudado a mejorar la eficacia del desminado y proteger tanto a los desminadores como al medioambiente. Sin embargo, hace falta invertir mucho más en este campo. Debido a esto, los investigadores claman porque el gobierno y la empresa privada apoyen y financien esta actividad. Las minas antipersonal son una tragedia que debería convertirse en una oportunidad para desarrollar ciencia, tecnología e innovación en el país.

*Periodista de Revista Semana

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.