Santiago Ángel, nuevo director de Asociación Colombiana de Minería.

Las grandes empresas mineras acaban de tomar el refrán de que la unión hace la fuerza. Por eso decidieron fusionar los tres gremios que los representaban (Asomineros de la Andi, la Cámara Colombiana de Minería y la Asociación del Sector de la Minería a Gran Escala) en uno solo. Su nuevo nombre es Asociación Colombia de Minería. El nuevo presidente será el abogado Santiago Ángel, conocedor del sector como pocos, y quien se desempeñó como Vicepresidente de Hidrocarburos y Energía de la Andi. En entrevista con Semana Sostenible, Ángel habla de las consultas previas, las licencias ambientales, los conflictos sociales y muchos otros debates que ha tenido el sector minero recientemente. 

Semana Sostenible: ¿Por qué cerrar los gremios mineros que existían y crear uno nuevo?
Santiago Ángel:
Lo primero que quiero aclarar es que esos gremios no fueron cerrados. Esta fue una idea de los empresarios para buscar fortalezas. Las grandes empresas se dieron cuenta que había un trabajo muy bueno, pero que la información estaba compartimentada y que como sector teníamos una vocería que no era única. Muchas veces era incluso duplicada o triplicada, y eso no permitía tener sinergias claras. La idea de la unificación tenía como fin buscar lo que fuera mejor para la industria.

S.S: ¿Esa unificación responde a la crisis por la que atraviesa el sector minero?
S.A:
En parte se podría decir que sí. El sector no se estaba comunicando de forma clara con la sociedad y esta nueva asociación es una respuesta a eso. Pero yo no hablaría de crisis, porque lo que ha pasado no ha sido producto de un tema de decisiones sino de un tema de precios. Como se sabe los precios de las materias primas han bajado en el  mundo entero.

S.S: Es muy usual escuchar a los mineros decir que no entienden tantas críticas al sector cuando hace décadas que no hay un gran proyecto minero nuevo en operación. ¿Ustedes comparten esa percepción?
S.A:
Eso no es una percepción es una realidad. No hemos tenido un proyecto grande en Colombia que se haya montado en los últimos 30 años. Los últimos fueron Drummond, Cerrejón, Cerromatoso, todos de la década de los 80. Hoy en día el país vive es de esos proyecto. Si se mira por regalías, Colombia recibe sobre todo del carbón y del oro. Pero ahí hay una particularidad. Las empresas legales, afiliadas a nosotros, no reportan más del 50 por ciento del oro que se extrae en Colombia. Entonces la gran pregunta es quién está  sacando el otro 50 por ciento. Eso es un hoyo negro que nadie ha podido responder.

S.S: ¿Y a qué cree que se debe ese hoyo negro de 20 años de no haber aprobado ningún proyecto minero?
S.A:
Lo que pasa es que la minería en el mundo ha tenido una exposición mediática creciente. A eso se suma que el tema de cambio climático se lo han achacado a la minería, cuando no es así. Se sabe que es un fenómeno mundial. Pero eso ha hecho que esa ola verde haya crecido en el mundo y que la economía se haya acomodado. La industria hoy se mueve el vaivén de muchos elementos: China, las energías no convencionales, etc. Nosotros tenemos una geología altamente inexploarada. El apetito por Colombia es reciente. ¿Qué ayudó? La mejoría en los niveles de seguridad y muchas compañías comenzaron a mirar a Colombia. En ese momento los precios también ayudaban. Es decir, el “boom” es muy reciente.

S.S: ¿Reciente de los últimos 10 años?
S.A:
De cierta forma. Hace 15 años no estábamos hablando de este tema como hoy. Pero lo que no podemos olvidar es que Colombia es un país con tradición minera. Los cuadernos de Simón Bolívar hablaban de la importancia de la minería para el país en ese momento. No se puede desconocer esa realidad. Lo que pasa es que esa minería no estaba en la opinión pública.

S.S: ¿Entonces a qué se le atribuye el freno a nuevos proyectos?
S.A:
Yo creo que es un tema de coordinación. Estos proyectos tienen muchísimos frentes. El inversionista no mira el árbol, sino el bosque. Para que un proyecto minero salga adelante tiene que haber una especie de alineación de los astros. Primero la geología tiene que funcionar, el mineral tiene que ser extraíble y tener un precio que permita hacer el proyecto. A eso hay que sumarle que las comunidades dejen hacer el proyecto y que ambientalmente esté en regla. Y por último, que el tema de orden público también esté en regla. Es un mundo muy complejo.   Si una de esas variable son funciona, probablemente todo el proyecto no funcione. Por eso se dice que de cada 1.000 prospectos solo 10 son proyectos, y de esos solo uno se convierte en una mina.

S.S: ¿Ya que habla de las comunidades, cómo ven ustedes las consultas previas?  
S.A:
Antes se decía que las consultas previas eran el coco del sector minero y que se hacían 300 consultas al año. La verdad es que la consulta previa es uno de esos instrumentos que hoy no tiene ni principio ni fin. No tiene un orden establecido ni un norte claro.

S.S: ¿Qué posición tienen de que las comunidades puedan decidir o no si hay minería en sus territorios?
S.A:
La posición es la de la ley. No tiene más debate. La Corte Constitucional revisó dos veces el mismo artículo y ya zanjó el debate. No es de voluntad de las empresas. Nosotros acatamos la ley y en la ley las comunidades no pueden tomar esas decisiones.

S.S: ¿A ustedes el gobierno les ha consultado ese proyecto de ley?
S.A
: No. Entiendo que el proyecto nunca salió a la luz pública. Lo que ha salido para nosotros son más chismes. No tenemos ninguna información.

S.S: ¿Y en temas ambientales, por qué han tenido problemas?
S.A:
Ese es un tema muy complejo. Nuestro cuello de botella son las CAR. Hay proyectos que tienen que ir a dos CAR de dos jurisdicciones distintas. Cada uno dice cosas diferentes. Además hay otros trámites en el ministerio de Ambiente como las sustracciones de reservas forestales. Y por último, que al Instituto Von Humboldt le parezca que donde uno está no es un páramo. Los últimos debates que salen en los medios son sitios que están licenciados hace rato y no son páramos. Santurbán nos inventamos que era un páramo hasta ahora porque cuando a esa gente se le dio ese título nadie le dijo que era un páramo. Hay demasiadas autoridades para demasiadas decisiones.

S.S: Ya que habla de la delimitación de los páramos, ¿qué posición tiene su sector de que ese proceso no vaya más rápido?
S.A:
Es un tema que perjudica mucho a toda la sociedad y no solo a los mineros. Lo que ha pasado con Santurbán por cuenta de esa demora es que se llenó de minería criminal que antes no existía. Allá están sacando el mineral sin ninguna técnica social y ambientalmente responsable. Ahora muchos de esos municipios aun no tienen definido su futuro. Su gente tenía empleo hace un año y hoy ya no tienen. No solo es la minería, es que en las áreas protegidas no se puede hacer agricultura, ni ganadería, tampoco. Los mineros lo que quieren es claridad. Lo que pasa ahora es que estamos echando los proyectos lentamente por esos temas. Todos los proyectos tienen que ver con los páramos, las áreas protegidas, como la estrella fluvial del Inírida donde ya había títulos, y eso genera mucha incertidumbre.

S.S: ¿Usted lo que quiere decir es que esa delimitación de ecosistemas tiene frenado al sector?
S.A
: Le voy a dar un ejemplo. Hace un par de años salió una resolución diciendo que había unas áreas que por su importancia estratégica ecológica debían estar reservadas hasta que se hiciera la delimitación de esos ecosistemas (gran parte de la Amazonía y el Chocó biogeográfico).   Son 12 millones de hectáreas. Al año no hicieron nada. Y hace unos meses lo que hicieron fue prorrogar esa resolución. Eso es indefinición e incertidumbre. 

S.S: Hace unos meses el Atlas de Justicia Ambiental determinó que Colombia era el segundo país del mundo con más conflictos ambientales del planeta. El 63 por ciento de estos generados por la minería. ¿Cómo explica esos resultados?
S.A:
En Colombia tenemos una minería que es criminal. En las empresas legales esos bloqueos son casi nulos. Esa minería criminal es una realidad: envenena los ríos, genera las peores prácticas empresariales, hace todo tipo de barbaridades. Eso genera un conflicto social, pero es que eso no es minería. Nadie habla de productores de fármacos ilegales, se habla de narcotraficantes. Creo que llamar a eso minería nos ha hecho mucho daño. En segundo lugar, ¿cuáles son las fuentes de ese informe? Acá nos presentan una serie de documentos que no están sustentados. Hace unos años unos ambientalistas muy reconocidos hicieron un informe diciendo que Colombia era el país que más rápido entregaba licenciamiento. Yo me puse a revisar y la fuente era una profesora emérita y consultora internacional. Cuando chequeamos, no era emérita, ni era profesora. Era una estudiante de universidad que había escrito algo. Estamos llenando el debate público de cientos de mentira.

S.S: Entonces usted no cree que haya minería legal que produzca conflictos sociales.   
S.A:
Claro que sí hay minería que produce conflictos sociales. Lo que no creo es que sea la gran causa de conflicto social en América Latina. Claro que hay conflictos sociales y hay que trabajarlas. Uno va a las empresas y ve que están trabajando. Pero si eso existe y es una realidad hay que remediarlo.

*Periodista de Medio Ambiente de Revista SEMANA 

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.