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AFP

La justicia francesa confirmó el jueves la responsabilidad de Monsanto en la intoxicación de un agricultor que utilizaba un herbicida del grupo agroindustrial estadounidense, que tendrá que indemnizar "totalmente" a la víctima.

Paul François fue intoxicado en abril de 2004 al inhalar vapores de Lasso, un herbicida de Monsanto que utilizaba en sus campos de maíz en el suroeste de Francia.

La multinacional había sido condenada en primera instancia en 2012 a "indemnizar totalmente" al agricultor, de 47 años, que sufre graves secuelas.

Monsanto apeló ese veredicto, que fue confirmado el jueves por el tribunal de apelaciones de Lyon (este).

En la audiencia ante este tribunal, en mayo pasado, Monsanto alegó que su producto "no es peligroso" y que "los perjuicios invocados no existen".

Paul François, por su parte, está convencido de que la firma conocía los riesgos de la utilización del Lasso mucho antes de su prohibición en Francia, en noviembre de 2007.

En efecto, ese herbicida fue considerado peligroso y retirado del mercado en Canadá ya en 1985, y en Bélgica y en Gran Bretaña en 1992.

El abogado de Monsanto, Jean-Daniel Bretzner, declaró a la AFP que estima que la decisión del tribunal es "sorprendente, vistas las inexactitudes y errores que salpicaban la tesis de Paul François".

Pero "el combate va a continuar", agregó el abogado, dando a entender que Monsanto presentará un recurso ante la Corte de Casación.

David contra Goliat

"Las firmas no están por encima de las leyes", declaró por su parte Paul François, tras conocerse el veredicto. David puede ganar contra Goliat, agregó desde el despacho de su abogado en París.

La vida de este agricultor se vino abajo el 27 de abril de 2004 cuando verificaba una cuba que había contenido Lasso e inhaló vapores tóxicos, contó él mismo recientemente a la AFP.

Sintiendo mareos, tuvo apenas tiempo de explicar a su esposa lo que había ocurrido antes de desvanecerse y terminar en un servicio de urgencias escupiendo sangre.

"De lo que pasó después, no me acuerdo de nada". Tras cinco semanas de tratamiento, volvió a trabajar, pero siguió teniendo problemas de habla, momentos de ausencia mental y violentos dolores de cabeza. A fines de noviembre, volvió a desmayarse en su casa, donde sus hijas lo encontraron inconsciente.

Siguió un largo periodo de hospitalización, durante el cual los médicos temieron varias veces que muriera, sin que nunca se hiciera el nexo entre su enfermedad y el herbicida. "De análisis en análisis, de coma en coma, los médicos terminaron por descubrir que sufría un importante problema cerebral. Mi familia empezó entonces a investigar sobre el Lasso", explicó.




Fue sólo en mayo de 2005 que se identificó la causa de su enfermedad: el monoclorobenceno, disolvente sumamente tóxico y que representa el 50% de la composición del herbicida.

La asociación Generaciones Futuras, que lucha contra la utilización de pesticidas, se congratuló también en un comunicado por la decisión judicial, estimando que "el reconocimiento de la responsabilidad de Monsanto en este caso es esencial", ya que las firmas que venden productos "deben comprender a partir de ahora que no podrán esquivar sus responsabilidades".

"Ya es hora que esas firmas cesen de exponer a sectores enteros de la población a productos cuya toxicidad y peligrosidad están demostradas", agregó en el comunicado María Pelletier, que preside la asociación.

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