| 2015/10/23

Movilidad: la pieza central de las ciudades

La mayor parte de la humanidad vive en ciudades. Por eso, los expertos llevan años analizando cuáles características hacen inteligente a una urbe. La movilidad es el común denominador.

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Las ciudades hoy albergan a casi 4.000 millones de personas, equivalentes al 53 % del total de la población mundial. Para 2015 van a recibir, según las proyecciones, más de 2.000 millones de habitantes adicionales. Así, las decisiones sobre el modelo de ciudad a aplicar determinan la suerte de la mayor parte de los seres humanos. (Vea: ¿Colombia es el país más barato para vivir en Latinoamérica?)

Entre muchas, la respuesta que tienen en común los estudios urbanos se refiere a la extensión de las ciudades y la forma en que se planean el transporte y el territorio. Para Helen Mountford, directora de Economía del prestigioso World Resources Institute, es sencillo definir los atributos de las ciudades inteligentes: son compactas, conectadas y coordinadas.

El tamaño y la dificultad para desplazarse son temas definitivos para cualquier urbe. Las distancias cortas y el transporte público bien manejado mejoran la calidad de vida, disminuyen la contaminación y eliminan condiciones de segregación y discriminación que exacerban la desigualdad. Los efectos en calidad de vida deberían ser directos si se suma el acceso a servicios públicos de calidad y la existencia de opciones laborales, sitios de comercio y entretenimiento cerca de las viviendas. (Vea: Un búfalo de dos ruedas para los habitantes de África)

En particular, el uso excesivo de vehículos motorizados es un problema. Contaminan el aire, emiten gases que constituyen la causa principal del cambio climático y aumentan las enfermedades. Se calcula que las muertes por factores relacionados con la calidad del aire causan al año pérdidas por alrededor de 7.000 millones de dólares al año en el mundo, y que en los países en desarrollo los costos asociados representan en promedio el 4 % del PIB. Las ciudades más sostenibles (ver cuadro más abajo) tienen en común que las personas solo usan excepcionalmente automóviles particulares y que en casi todas la bicicleta está ganando importancia como el principal medio de transporte.

Las principales oportunidades de mejora están en la forma de invertir los recursos. Las proyecciones globales de inversión en ciudades, uso de suelo y sistemas de energía entre 2015 y 2030 suman 90.000 millones de dólares. La Comisión Global de Economía y Clima, una iniciativa independiente dirigida por 28 líderes globales como Felipe Calderón, expresidente de México, y el prestigioso economista Nicholas Stern, sostiene que las iniciativas de crecimiento bajo en carbono pueden costar casi lo mismo que las de infraestructura tradicional, pero traerían consigo beneficios ambientales y sociales mucho mayores. (Vea: La evolución de la bicicleta en 1 minuto)

Los costos de la inacción son altos: el ahorro global como resultado de adoptar sistemas de energía y transporte bajos en carbono sumaría hasta 5.000 millones de dólares, mientras que el mundo podría ahorrarse hasta 3.000 millones si las ciudades más grandes y con mayores tasas de crecimiento adoptaran modelos de urbes conectadas y compactas en lugar de extendidas.

Consultar el escenario global trae una lección clave para los futuros alcaldes: hacer inversiones efectivas en transporte y coordinación no tiene pierde. (Vea: Seven, automóvil eléctrico que podría ser opción para la movilidad de Bogotá)


¿Quién lo hace bien?

A principios de este año Arcadis, una consultoría internacional, publicó un ranking de las ciudades más y menos sostenibles del mundo con base en indicadores que van desde ingresos, calidad de vida y equilibrio entre trabajo y familia hasta gestión de recursos sólidos y calidad del aire.

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