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La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el marco de la celebración del Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina, publicó la impactante cifra de que cerca de 130 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a la reprochable práctica que es todavía aceptada por 29 países de África y el Oriente Medio.

Las mayores tasas de la ablación se concentran en Somalia, Guinea, Yibuti y Egipto. Sin embargo, las corrientes migratorias hacen que el conteo de las mujeres que sufren mutilación sea difícil, además provocan un aumento de la prevalencia en Europa, Estados Unidos, Australia y Canadá. Esto a pesar de la fuerte evidencia médica que advierte que la práctica acarrea graves complicaciones urinarias, menstruales, hemorragias e infecciones que pueden deparar en la muerte.

Mientras tanto, la reciente epidemia de ébola en Guinea y Sierra Leona ha permitido que la práctica haya disminuido, aunque son estos los países que mayores tasas de mutilación genital femenina arrojan, con un 97 y 90 por ciento respectivamente. También, el desconocimiento y el miedo a acudir a los centros de salud, donde se realiza una tercera parte de intervenciones, han ayudado a una leve disminución de la práctica.

El panorama no es muy alentador porque se estima que cada año tres millones de mujeres están en riesgo de padecer la ablación o una intervención de características similares. Sin embargo, en el mundo aumenta el compromiso de las comunidades y los gobiernos para eliminar la mutilación, que también acarrea un fuerte daño emocional a las mujeres y niñas que la padecen. (Vea: Una cruzada mundial contra la violencia hacia las mujeres)

La mutilación genital femenina es ilegal en muchos países, pero en todos los países, sea o no legal, los encargados de atención de la salud, según la ONU, son el primer filtro de rechazo. A pesar de que pueden hallarse sometidos, con frecuencia, a presiones el organismo a través del Fondo de Población de las Naciones Unidas, la UNICEF, la Confederación Internacional de Parteras y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia; buscan darles apoyo para acelerar el abandono de la ablación y también para tratar las complicaciones que deriva esta práctica.

Colombia, el único país latinoamericano donde se da la mutilación genital femenina

En el pueblo indígena embera, el tercero más grande de Colombia, pervive esta práctica. Se desconoce cuándo empezó. “Lo hacen con la convicción de que ayuda a que las mujeres sean más fieles a su marido. Dicen que no quieren que las mujeres sean ‘saltonas’, de hombre en hombre”, señaló Lucy Wartenberg, representante adjunta del UNFPA en Colombia al periódico El Colombiano.

Sin embargo, no existen cifras que documenten a que niveles ha llegado la ablación en estos pueblos ya que según la UNFPA el fenómeno era relativamente desconocido incluso para los varones del pueblo embera, porque las mujeres realizan dicha práctica en un ámbito privado y casi secreto.


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