La revista científica Nature también participa en el proyecto.
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“Saber es poder“, dice el refrán. Trasladado a la actual sociedad de la información, se podría interpretar más o menos así: Todo el que tenga acceso a la ciencia tendrá abiertas las posibilidades de participar en la construcción el mundo. En esta línea de pensamiento, la Unesco anunció hace unos días la World Library of Science (WLoS), una biblioteca científica para todo el mundo. Apoyada por la revista estadounidense Nature y el consorcio farmacéutico Roche, esta biblioteca mundial de las ciencias tiene previsto ofrecer acceso libre a temas científicos en inglés, libros especializados y otros materiales didácticos. Por el momento, en su base de datos hay 200 artículos de referencia, 25 libros y 70 videos gratuitos sobre temas como energías alternativas, genética o doping. Una oferta que será ampliada en los próximos meses. (Vea también: El acceso a la educación se amplía, pero también la desigualdad)


Ciencia como motor del bienestar

Durante la presentación de la biblioteca la semana pasada en París, Irina Bokowa, directora de la Unesco, recordó que la misión de la organización es contribuir a la igualdad de oportunidades para las personas en todo el mundo. Precisamente ese es uno de los objetivos centrales de la WLoS: reducir las diferencias existentes entre las diferentes regiones para el acceso al conocimiento. “El mundo necesita más ciencia y más científicos para enfrentarse a los retos actuales”, afirmó Bokowa. La ciencia es “el motor del bienestar” y, por esta razón, la biblioteca está dirigida a profesores y alumnos de ciencias en países en vías de desarrollo.

Otros de los objetivos de la biblioteca son aportar tecnologías de libre acceso en el sector educativo, así como la construcción de comunidades de estudiantes y profesores en todo el mundo. Por eso, no pretende ser únicamente un archivo, sino ante todo una plataforma interactiva que permita a los usuarios entrar en contacto e intercambiar información.

“Internet posibilita a todo el mundo el acceso a datos. Con la biblioteca mundial, la Unesco intentará salvar la barrera entre los privilegiados digitales y otros cuyo acceso a la información es más difícil”, dice Jessica Einspänner-Pflock, investigadora de medios de la Universidad de Bonn en entrevista con DW. “Así la organización muestra su interés en participar en una sociedad moderna educada”, dice la científica, para quien sobre todo vale la pena destacar el carácter interactivo de la plataforma: “El saber sale de las redes y de los contactos y que la Unesco quiera ofrecer el saber a personas de todo el mundo es una señal política muy importante”.

Proyecto social con apoyo privado

En Internet existen desde hace años otras plataformas que ofrecen acceso a bibliotecas y medios especializados. Generalmente con un modelo económico de abono: quien paga, tiene acceso. ¿Podría competir la Unesco con ellas? Para Einspänner-Pflock, “no se trata de competir sino, en el mejor de los casos, de cooperación. Sería interesante una fusión de las diferentes plataformas”. Lo importante de la WLoS es la conectividad para hablar de temas científicos.

La Unesco ya estrenó en 2009 la World Digital Library (WDL) o Biblioteca Digital Mundial, con una amplia cantidad de libros, manuscritos fotos y audios de interés cultural e histórico. Para Einsspänner-Pflock, el hecho de que esta biblioteca mundial de las ciencias esté apoyada por una farmacéutica no supone un problema: “Siempre se piensa algo malo, pero hay que dejar de pensar en blanco o negro. Dentro de la Unesco hay mecanismos de control. ¿Por qué no debería apoyar una empresa privada un proyecto como éste? Incluso podría ser un ejemplo para otros consorcios”.

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