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En la apertura de una cumbre que reunirá hasta el domingo a más de 150 jefes de Estado y de gobierno en la sede de la ONU en Nueva York, los países fijaron 17 metas, divididas en 169 objetivos para los próximos 15 años.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señaló que la nueva agenda representa una "visión del mundo universal, integrada y transformadora".

Pero advirtió de la necesidad de que la comunidad internacional se comprometa con la implementación del plan. "Necesitamos acciones de todos en todas partes".

El programa busca acabar con la pobreza, promover la educación, garantizar vidas más saludables y combatir el cambio climático, a un costo que oscila entre 3,5 y 5 billones de dólares por año hasta 2030.

El documento fue ratificado durante la inauguración de una cumbre de desarrollo que reunirá a más de 150 jefes de Estado hasta el domingo en el cuartel general del organismo internacional, preludio de la 70ª Asamblea General.

Para el papa Francisco, que momentos antes se dirigió a los líderes desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, el nuevo plan de desarrollo "es una importante señal de esperanza".

"No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones", señaló, y pidió que se evitara "toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias".

"El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica", dijo el papa argentino, el primero del continente americano.

El objetivo número uno es "poner fin a la pobreza en todas sus formas": 836 millones de personas viven aun con menos de 1,25 dólares al día.

De 3,5 a 5 billones de dólares

El plan también prevé garantizar el acceso universal a la educación y la salud, luchar contra las crecientes desigualdades, promover el desarrollo de las mujeres y el buen gobierno y limitar el calentamiento global.

Ese faraónico listado es similar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), propuestos para el período 2000-2015. Pero son mucho más ambiciosos que los ocho objetivos del Milenio, que fueron enfocados en la pobreza y la salud en los países en desarrollo.

El nuevo plan abarcará también a los países industrializados y abordará asuntos tan delicados como el buen gobierno, la igualdad de género y la lucha contra la corrupción.

El desafío es enorme: encontrar recursos para financiarlo, asegurar que los gobiernos lo cumplan y garantizar que nadie se quede por el camino.

Cada país será libre de implementar o no los objetivos y de escoger con qué medios, pero 300 indicadores evaluarán los avances.

Expertos calculan que se necesitarán entre 3,5 y 5 billones de dólares cada año durante 15 años para financiar la ambiciosa iniciativa, en un contexto de crisis económica mundial que ha reducido las colaboraciones de las naciones ricas a las más pobres.

Los resultados de las anteriores metas son contradictorios. La pobreza extrema y la mortalidad infantil cayeron a la mitad respecto a 1990. Pero el ambiente ha recibido los embates del crecimiento acelerado de China e India, y las desigualdades económicas se ensanchan.

"Dividendos" de la paz

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el primer líder latinoamericano en dirigirse a los presentes en la cumbre, se comprometió a implementar el nuevo programa de desarrollo.

"Mi país celebra y acoge estos objetivos, pues somos conscientes de que son condiciones necesarias para la construcción de paz", dijo Santos.

Según el mandatario, la agenda de desarrollo se verá impulsada en Colombia con la firma de los acuerdos de paz, fijados a más tardar para marzo de 2016. "La paz en Colombia tendrá unos altísimos dividendos precisamente en lo económico, lo social y lo ambiental", afirmó.

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