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Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la participación de las mujeres en el mercado laboral de América Latina "casi se ha duplicado desde 1975".

A principios de los años 70, la tasa de empleo en la región era de aproximadamente un 30 por ciento. Hoy supera el 55 por ciento. "Si tomamos en cuenta a las mujeres de entre 20 y 40 años, la tasa es de casi un 70 por ciento", explica María Elena Valenzuela, experta en materia de género y empleo de la OIT. Pero a pesar del aumento en la participación femenina en el mercado laboral, el progreso en la región se considera lento y desigual, dicen los expertos.

"La tasa global de progreso muestra que la región tardará 81 años en alcanzar la igualdad de género en el lugar de trabajo, 75 años en alcanzar la paridad salarial y 30 años para mantener el equilibrio entre hombres y mujeres en posiciones de liderazgo. Esto es inaceptable", dice la directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luiza Carvalho. 

A nivel mundial, las mujeres ganan en promedio un 23 por ciento menos que los hombres. La brecha salarial en América Latina y el Caribe es de aproximadamente un 17 por ciento, según datos de la ONU.

"Las mujeres siguen concentradas en pocas ocupaciones mal pagadas y subvaloradas socialmente: la educación, la salud o los servicios sociales. Un ejemplo es el trabajo doméstico que se realiza en un 90 por ciento por mujeres", dice Valenzuela de la OIT, y sostiene que la raíz del problema es cultural. "Las sociedades latinoamericanas valoran menos las actividades llevadas a cabo por una mujer, a pesar de que ellas sostienen un tercio de los hogares". (Vea: Una cruzada mundial contra la violencia hacia las mujeres)

Actualmente, una de cada tres mujeres en América Latina y el Caribe no tiene ingresos propios. En el caso de los hombres es solo uno de cada diez, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El 51,6 por ciento de las mujeres afirma que la falta de remuneración está vinculada a la necesidad de realizar las tareas del hogar. El tiempo que las mujeres invierten en este tipo de trabajo es el doble del que le dedican los hombres. En Brasil, Costa Rica y Ecuador la diferencia es incluso cuatro veces mayor.

Pobreza

En América Latina y el Caribe, por cada 100 hombres que viven en la pobreza, hay 117 mujeres. Un estudio de la CEPAL concluye que si las mujeres tuvieran el mismo acceso al empleo que los hombres, la pobreza en la región disminuiría en 14 puntos porcentuales.

Mientras el desempleo entre las mujeres alcanza el que 8,2 por ciento en la región, apenas un 4,4 por ciento de los hombres no tiene trabajo. Y aunque América Latina tiene la mayor proporción de investigadoras académicas en el mundo (45,2 por ciento), seguida de Europa (43 por ciento), las cualificaciones de las mujeres siguen siendo menos reconocidas en el mercado laboral.

"Uno de los avances más significativos en los últimos 40 años ha sido la educación, especialmente en el número de mujeres matriculadas en la enseñanza primaria, secundaria y superior", dice Carvalho. Sin embargo, en una encuesta de CEPAL con 72 grandes empresas de la región, solo tres de ellas eran lideradas por mujeres.

Valenzuela, por su parte, destaca la extinción de las leyes discriminatorias contra las mujeres y la creación de nuevas leyes en su favor como un paso importante. "En la mayoría de los países de la región existen leyes que prohíben el acoso sexual y la prueba de embarazo como condición para el empleo". Según la experta también hay cambios culturales positivos. "Hoy reconocemos el derecho de la mujer de lograr autonomía e independencia económica por medio de una ocupación".

Feminicidios

América Latina es oficialmente la región del mundo con más asesinatos de mujeres por número de habitantes. Según un informe de la organización suiza Small Arms Survey, más de la mitad de los países con las más altas tasas de feminicidios están en América Latina y el Caribe. Entre ellos se cuentan: El Salvador, Guatemala, Honduras, Colombia, Bolivia, Venezuela, Brasil, Ecuador y República Dominicana.

Según Carvalho, las creencias culturales y las altas tasas de impunidad impiden combatir la violencia contra las mujeres de manera efectiva. "Sin embargo, esta región ha sido pionera en la legislación de este problema y en plantear el tema de los feminicidios en el debate internacional", dijo.

En América Latina y el Caribe, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual alguna vez en su vida, dice la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Además, las latinoamericanas de entre 15 y 44 años de edad tienen más probabilidades de morir o ser heridas a causa de la violencia de género que por enfermedades como el cáncer, la malaria o incluso por accidentes de tráfico. En Ecuador y Paraguay el 38 y el 23 por ciento de las mujeres, respectivamente, creen que los hombres tienen derecho de golpear a sus esposas.

Representación política

Nadine Gasman, jefa de ONU Mujeres en Brasil, afirma que el gran desafío de los países latinoamericanos es la ejecución y financiación de leyes y políticas públicas en favor de las mujeres. "Aunque avanzan las legislaciones, falta la voluntad política".

Tales problemas no se pueden explicar por la falta de mujeres en el gobierno. América Latina y el Caribe cuenta con el mayor número de jefas de Estado (cinco) y con el mayor porcentaje de mujeres parlamentarias (25,2 por ciento), según datos de la ONU.

"Si hay una mayor presencia femenina, pero todavía no es la mayoría. Las mujeres que han llegado a un cargo político sufren muchas limitaciones. Y es que no siempre ocupan las oficinas decisivas o no se les incluye en las discusiones del presupuesto", concluye Gasman.

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