Beatriz Linares asumió la dirección de la ANSPE en febrero de este año. Su meta lograr que 1 millón 500 mil familias superen la pobreza extrema en el país.

“Acá sigo dando lora”, dice Beatriz Linares, directora de la Agencia Nacional Para la Superación de la Pobreza Extrema (ANSPE), mientras regresa a la oficina después de la entrevista. Ella, quien asumió el reto de sacar a 1 millón 500.00 familias de la extrema pobreza en febrero de este año cuando Samuel Azout dejó el cargo, sólo piensa en cuál es la fórmula para que no haya más hogares en esta condición.   

La situación no es nada fácil. La pobreza es heterogénea y en cada región, ciudad y familia. Hay realidades y situaciones que ponen en jaque la voluntad de conseguir los 45 logros que la Anspe ha dispuesto para superar la pobreza extrema. Por ejemplo, en la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá hay familias que tienen 44 logros, pero les falta el de habitabilidad. (Vea Objetivos de Desarrollo no se cumplirán

“Si  yo quisiera hacer un acuerdo con alguna empresa para que me done el cemento, bajo un proyecto que busque mejorar las condiciones de la casa, pues no lo puedo hacer, porque legalmente ellos no tienen definidos sus predios”, explica Linares.

En San Basilio de Palenque la situación es diferente. La gobernación de Bolívar está asegurando los servicios de agua y alcantarillado y la Fundación Carvajal junto con la Fundación Semana están en la tarea de garantizar que se cumpla el logro de habitabilidad, pero el tema de generación de ingreso, señala Linares, es complejo en la región.

Por otra parte, para que una familia indígena deje de estar en esta situación es un proceso totalmente diferente, en donde se debe tener en cuenta, sus tradiciones y herencia cultural. Mientras que para el mundo occidental tener un piso de cemento es básico, al interior de diferentes comunidades esto representa casi una ofensa contra lo que son, ya que para ellos la relación con la tierra es fundamental.

A pesar de esta situación entre 2011 y 2013, 72.526 familias han superado la condición de pobreza extrema y en este momento, 1.028.380 afrodescendientes, 326.741 indígenas, 8.324 raizales y 9.602 palenqueros están siendo acompañados para completar todos los logros.

Sin embargo, la realidad es que la superación de la pobreza extrema no es sólo material. Si bien hay logros ‘blandos’, económicamente hablando, Linares también señala que los culturales son a veces los más complejos de vencer. Por un lado, la familia es la que toma la decisión de ser promovida y superar los logros bajo el acompañamiento de los cogestores de la Anspe, no obstante, las personas creen que superar la pobreza les quitará beneficios como estar afiliado al Sisben, lo cual es falso.

Por otro lado, “si una familia tiene todo lo material, pero en ese mismo lugar hay violencia intrafamiliar, nunca van a superar esa condición”, afirma Linares. A la fecha 1.073.443 familias han sido atendidas por violencia intrafamiliar y esta cifra cobra relevancia si se tiene en cuenta que es la más alta de los logros presentados por la entidad.

Si bien estos logros se han dado gracias a las alianzas público privadas, Linares no titubea en señalar que el Estado es el titular de la oferta y que el privado es un complemento que, de no existir, tendría, como se supone debe ser, suplido por el Estado quien tiene la responsabilidad de asegurar esa oferta. En otras palabras, si bien el papel del sector privado ha sido fundamental y casi vital para que Colombia empezara a superar la pobreza extrema, es cierto que las instituciones del país no pueden abandonar la tarea que se inició en 2008.

Por eso en el marco de este día Linares invita a todos los colombianos a unirse en pro de la superación de una condición que margina socialmente y corroe la competitividad del país. “Mi angustia es lograr que las cerca de 500.000 familias que aún no han iniciado su proceso, se vinculen y el país deje en la historia este capítulo”, dice Linares.


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