| 2015/12/03

Las "bacanacas" y el lenguaje de la música

Crew Peligrosos y Rancho Aparte cerraron la primera jornada del Festival Detonante con un espectacular concierto ante cerca de 300 niños chocoanos del barrio La Gloria, en el norte de Quibdó.

Foto: León Darío Peláez/SEMANA
Foto: León Darío Peláez/SEMANA

Primer día - 3 de diciembre de 2015

En el pacífico el ritmo se lleva en la sangre. El cuerpo se mueve casi que automáticamente cuando los tambores redoblan y las gaitas suenan. Las piernas saltan, la cintura se quiebra y los brazos suben y bajan acompasados con la música.
 
Los cerca de 300 asistentes a la ‘Bacanaca’ que cerró la primera jornada del Festival Detonante lo sintieron en carne propia. La mayoría de ellos eran niños del barrio La Gloria, ubicado en el norte de la capital chocoana, que se gozaron la fiesta en el coliseo del Colegio Pedro Grau y Arola que comenzó pasada por la lluvia y que terminó prendida con la música del pacífico interpretada por Rancho Aparte.
La jornada la abrió sobre las cinco de la tarde Crew Peligrosos, un grupo de raperos de Medellín que desde hace varios años trabaja con jóvenes de Antioquia a través de lo que llaman los cuatro elementos del hip hop: el rap, el break dance, el grafiti y el turntablism o djing –el arte de mezclar discos–.



Los niños bailaron, saltaron y repitieron los coros que rapeó ‘El Jeque’, uno de los vocalistas del grupo, quien desde la tarima gritaba: “ahora díganme ustedes que canción quieren bailar”.

Luego Carlos Torres, más conocido como Izel, dio una muestra del break dance que se baila en Medellín. Una muestra que le respondió Wikel, un joven de Quibdó que se atrevió a bailar frente a todos los asistentes. Fue cuando ambos estilos se encontraron frente a frente: el pacífico y el urbano. Ritmos diferentes, pero con una misma pasión.

“Ahora toca ver si llevamos lo que usted hace para allá (Antioquia) y seguimos trayendo lo nuestro para acá”.

Luego llegó Rancho Aparte. Una agrupación de la casa. De Chocó. De chirimía y tambora. Los que llevaron la fiesta a su éxtasis y los que pusieron a vibrar el coliseo del Pedro Grau en una misma frecuencia: la frecuencia de Pacífico.

Durante casi una hora los bailes no pararon. Los niños saltaron al ritmo de la música por todos los rincones del coliseo, y los coros de “costeño soy, costeño soy” se multiplicaron por doquier. Algunos de los asistentes venidos de Bogotá se unieron a la celebración y se mezclaron en la fiesta de los niños, que hasta improvisaron un ‘trencito’ en complicidad con dos músicos de la banda que se bajaron del escenario.

Cuando el concierto se terminó, los niños tuvieron la energía suficiente para pedir otra canción y Rancho Aparte los complació invitando al escenario a los raperos de Crew Peligrosos.
Ambos ritmos se unieron en un envión final que cerró por lo alto la primera jornada de Detonante, que fue sólo un abrebocas de todo lo que aún falta vivir en Quibdó.

*Detonante nació gracias a una alianza entre Semana Sostenible, Compartamos con Colombia y 10 Music, y es posible gracias al apoyo del Ministerio de Cultura, el Sena, el Programa para Afrodescendientes e Indígenas de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Acdi/Voca-Usaid), el Ministerio de las TIC, la Fundación Telefónica, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC) y Gerencia del Pacífico. Es un festival que busca visibilizar y potenciar las expresiones culturales de la región y resaltar los proyectos sociales y ambientales que adelantan emprendedores locales.

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