La deforestación, la contaminación de los ríos, la polución del aire y la degradación de los suelos son las problemáticas ambientales que aquejan cada día más a los colombianos, por lo que se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades.

Con tantos golpes directos a los recursos naturales, el panorama ambiental se ha tornado pesimista, una batalla que para muchos ya está perdida o envuelta en un escepticismo que no deja cabida a una buena nueva.

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Ómar Franco, director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), rompió este paradigma y soltó una “bomba” positiva para el medio ambiente, al presentar los resultados del Informe Nacional de Residuos Peligrosos: aquellos que por sus características corrosivas, explosivas, tóxicas, infecciosas o radioactivas pueden poner en peligro al ambiente o la salud.

“En 2016, 13.033 establecimientos reportaron la generación de 305.216 toneladas de residuos peligrosos en Colombia. Esto indica un reducción del 25 por ciento frente a 2015, año en el que la cifra fue de 406.078. Es decir, el país logró dejar de producir 100.862 toneladas”, informó Franco en una rueda de prensa conjunta con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Del total de desechos generados, 50 por ciento recibió tratamiento al ser sometido a procesos o técnicas (como incineración o remediación) para modificar sus características peligrosas; y 25 por ciento fue aprovechado por medio de recuperación, reciclado o regeneración.

“Por su parte, el 25 por ciento restante pasó a una disposición final, que consiste en un aislamiento y confinación en sitios como celdas de los rellenos sanitarios, un manejo que ha decrecido en los últimos años. El ideal es incrementar más el aprovechamiento y erradicar esta disposición”, anotó Franco.

Según el funcionario, el descenso en la generación de los “peligrosos” puede estar relacionado al comportamiento del sector del petróleo crudo y gas natural. “Entre 2015 y 2016, el nivel de producción de petróleo pasó de 1.005 miles de barriles por día a 886, panorama que en los campos de producción fiscalizada fue de 501 a 468”.

Franco enfatizó en que este “respiro” para el ambiente no revela la totalidad de la disposición de residuos sólidos en el país, ya que la ley solo obliga a reportar a los establecimientos que generen más de 10 kilos al mes.

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“Aún hay mucha informalidad en los pequeños generadores, quienes solo deben formular un plan de gestión integral para minimizar la generación, pero no reportar. Sin embargo, este informe se convierte en una fortaleza técnica para el país, ya que revela un panorama de generación y manejo y se convierte en la base para formular la Política Ambiental para la Gestión Integral, la cual después de 11 años será actualizada”.

Para ciudadanos y pequeños generadores que no sepan qué hacer con sus residuos peligrosos, el director del Ideam informó que el país cuenta con programas de posconsumo, como el del Ministerio de Ambiente, que recolecta las baterías, pilas, plaguicidas, luminarias y medicamentos para darles un manejo adecuado.
Diego Escobar, coordinador de residuos peligrosos del Ministerio de Ambiente, dijo que todos los generadores están obligados a reportar sus residuos. “Las Corporaciones Autónomas Regionales son las encargadas de velar porque esto se cumpla. Si los generadores no lo hacen, podrían ser sancionados con alguno de los procesos establecidos en la Ley 1333”.

En cuanto a los riesgos para la salud y el ambiente por el contacto o presencia de estos residuos, Escobar precisó que depende de su tipo. “Cada uno cuenta con características distintas, y por lo tanto impactos diferentes. No se puede comparar las luminarias con un residuo hospitalario”.

Orinoquia y Bogotá, los mayores generadores

El ranking de los departamentos (incluida la capital del país) que más generaron residuos peligrosos en 2016 lo lidera Casanare, con 58.918 toneladas (19 por ciento del total nacional).

Lo siguen de cerca Meta (40.358 toneladas, 13 por ciento) y Bogotá (36.280 toneladas, 12 por ciento); y con menos cantidad Atlántico, Valle del Cauca, Antioquia, Bolívar, Cundinamarca, Boyacá, Cesar, Huila, Norte de Santander y Caldas. Con no más de 20 toneladas, Vichada, Amazonas, Guainía, Vaupés y Guaviare, fueron los que menos reportaron.

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“La generación está asociada a los sitios con mayor desarrollo empresarial e industrial. Según el DANE, Bogotá fue la que más aportó al PIB nacional en 2016, con el 25,7 por ciento, seguida por Antioquia, Valle del Cauca, Santander y Cundinamarca. Tres de estos sitios hacen parte de los que reportan mayor cantidad de residuos peligrosos”, anotó Franco.

Actividades y residuos más “peligrosos”

La extracción de petróleo es la actividad que más aporta residuos peligrosos. En 2016, generó cerca de 96.000 toneladas, que representan el 32 por ciento del total nacional.

Otras acciones identificadas son las de los hospitales e industrias del hierro y acero (cada una con el 8 por ciento); y en menor proporción las de apoyo a la extracción de petróleo y gas natural; el comercio de partes de vehículos; la extracción de carbón de piedra; la fabricación de pilas y baterías; la refinación petrolera; y el revestimiento de metales.

Villavicencio, Aguazul y Yopal concentran la mayor cantidad de residuos por extracción de petróleo, mientras que Bogotá, Cali y Medellín la del sector hospitalario.
Por su parte, el residuo más generado fue las mezclas y emulsiones de desechos de aceite y agua o hidrocarburos, con 130.534 toneladas (43 por ciento); seguido por los clínicos (35 mil), aceites minerales no aptos (27 mil) e industriales (19 mil).

“Las emulsiones de aceite y agua y los aceites minerales no aptos, son corrientes relacionadas con el sector de petróleo y gas natural”, aclaró Franco.

Ojo al asbesto

El asbesto es un mineral que por su resistencia al calor, fuego, sustancias químicas y conductividad eléctrica baja, es uno de los más utilizados en los sectores de la construcción y las industrias automotriz, eléctrica y térmica.

Sin embargo, por ser cancerígeno, es considerado como uno de los residuos más peligrosos, razón por la cual está prohibido en 52 países, incluidos todos los de la Unión Europea.

En Colombia está permitido el uso del asbesto crisolito, pero un Proyecto de Ley radicado en 2017, y que fue aprobado en primer debate, pretende prohibir su producción, comercialización, exportación, importación y distribución.

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El informe indica que Colombia reportó 1.625 toneladas de asbesto en 2016, que representa solo el 0,5 por ciento de los residuos peligrosos del país.
“Bogotá es el principal sitio de generación de asbesto, con 1.324 toneladas. Los departamentos líderes son Valle del Cauca, Cundinamarca y Boyacá, y los municipios Tuluá, Nobsa, Palmira y Cali”, apuntó el Director del Ideam.

Un buen parte es la reducción de este mineral en los últimos años. En 2012, al Ideam le reportaron 1.907 toneladas, cifra que en 2016 bajó a 1.625.