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El renombrado urbanista Ricky Burdett es director del Programa de Ciudades LSE y autor del libro "La ciudad infinita". Fue consultor en jefe de la arquitectura y la planificación urbana de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y es el fundador del proyecto "Urban Age", una iniciativa conjunta de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y de la fundación alemana Alfred-Herrhausen-Stiftung. 
 
DW: ¿Por qué Nueva Delhi fue seleccionada como la ciudad anfitriona de la conferencia Urban Age de este año?
 
Ricky Burdett: Hemos organizado conferencias en ciudades que, como Estambul, Río de Janeiro y Bombay, están creciendo rápidamente. Pero también en Nueva York y Londres, cuya apariencia y "ADN" están en constante cambio, por la inmigración y otras influencias. Sin lugar a dudas, Nueva Delhi es un ejemplo interesante, si se tiene en cuenta el pasado imperial de la ciudad, reflejado en la arquitectura y el diseño de la ciudad victoriana. Además, es una ciudad que se expande rápidamente, con todas las dificultades que eso conlleva: las viviendas no son financiables y hay muchos problemas con el tráfico. Pero al mismo tiempo, el metro de Delhi es una inversión fantástica, así como el cambio de la operación con gas de los autobuses y los triciclos motorizados. Esto es increíblemente valiente. Además, el gobierno de la India está pensando en "ciudades inteligentes". Es un ambiente muy estimulante para nuestras discusiones.
DW: Este año, el primer ministro de la India, Narendra Modi, ha anunciado planes para invertir $1.2 billones de dólares en ciudades inteligentes en 2015. ¿Qué piensa usted de este plan, como arquitecto y urbanista?
Ricky Burdett: Me parece problemático el término de "ciudades inteligentes", porque suena mucho a "alta tecnología". Cuando se trata de hacer que una ciudad sea "inteligente", no solo se trata de la tecnología. Se trata más bien de solucionar los problemas fundamentales. En este caso, la tecnología de la información puede ayudar, pero creo que para la India, no es crucial tener conectar todo a IBM o Cisco, o tener monitores por todas partes. Es más importante utilizar tecnologías inteligentes para hacer que el tráfico o los servicios de salud sean más eficientes, y para aumentar la calidad de vida de la población, en vez de pensar en ciudades futuristas.
En la India millones de personas viven en circunstancias terribles. Es ahí donde se debe utilizar la "inteligencia". Mi ideal de "ciudades inteligentes" no son las ciudades modernas como las hay en Corea del Sur, China o el Medio Oriente, repletas de rascacielos y coches eléctricos. Esas son meras caricaturas de una "ciudad inteligente". Son caras y, ciertamente, no resolverían los problemas que tiene la India. Me anima escuchar, que los indios tienen previsto equipar las ciudades ya existentes. Sobre ello seguro que se discutirá mucho durante la conferencia.
DW: Usted una vez dijo que vivimos en un mundo de "ciudades sin límites". ¿Cuáles serán los retos de las ciudades modernas?
Ricky Burdett: Ciudades como Bombay, Estambul, Lagos y Sao Paulo han crecido más rápido y de manera más potente que Londres o Nueva York. ¡La población de Lagos ha aumentado en un promedio de 600.000 personas al año! Eso quiere decir que cada hora alrededor de 70 personas se mudan a la ciudad o nacen en ella. Aún no hay ejemplos de lo que esto significa para la infraestructura de una ciudad. Es preocupante, que muchas ciudades africanas experimentaron un crecimiento rápido de la población sin una respectiva mejora económica, como la que se tuvo en Europa y Estados Unidos en el siglo XIX. Se crea una bomba social de tiempo. Cada vez más y más personas se trasladan a las ciudades y viven en condiciones precarias, sin acceso a una infraestructura básica. Esto conlleva a una desigualdad cada vez más profunda y el brote de violencia.
Otro gran reto es el medio ambiente: las ciudades son los motores de la economía mundial, consumen mucha energía y contribuyen significativamente a la contaminación. Entre el 60 y el 75 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono provienen de ciudades. Eso es una enorme cantidad y significa que: cuando una nueva generación de ciudades (y no necesariamente tienen que ser ciudades nuevas, sino también pueden ser ciudades existentes) se vuelve más sostenible y ecológica, esto puede tener un gran impacto en nuestro planeta.
Ricky Burdett
DW: ¿Hay ciudades que abordan estos problemas con éxito?
Ricky Burdett: ¡Por supuesto! Este no es un problema sin salida, se puede resolver a través de una buena planificación urbana y una gestión hábil, incluso si faltan los recursos. Una de las regiones más innovadoras es América Latina. En Colombia, por ejemplo, con todo y los problemas de drogas y violencia, sobresalen sobre todo Medellín y Bogotá. Ambas ciudades han hecho mucho en los últimos 15 a 20 años: construyeron escuelas, crearon espacios para viviendas accesibles, bibliotecas públicas, ciclovías y líneas de autobuses rápidos.
En Asia, sin embargo, hay grandes inversiones, en un desarrollo, por así decirlo, de arriba hacia abajo. Singapur, por ejemplo, a pesar de lo que podamos pensar sobre su sistema político, tiene un concepto extraordinario: 80 por ciento de la población reside en viviendas de interés social. Esta es una inversión para satisfacer las necesidades básicas y evitar el problema de la desigualdad, que es el pesar de tantas ciudades. En Japón y en muchas ciudades chinas, se invierten grandes sumas de dinero en el transporte público. En términos de justicia y de movilidad para los trabajadores, este es un gran paso hacia adelante.
DW: El tema de la conferencia de este año es "la gestión de la ciudad". ¿Qué hace que una ciudad sea exitosa, los buenos políticos locales o los arquitectos visionarios?
Ricky Burdett: Yo mismo soy arquitecto, pero no creo que los arquitectos sean la solución. Para averiguar hacia dónde se debe desarrollar una ciudad, en qué áreas puede mejorar o qué valores representa, se requiere de buenos políticos locales. Ellos deben llevar hacia un cambio que, a menudo, va en contra de una tendencia nacional.
Pongamos de ejemplo a España. Durante años, el país estuvo en un sube y baja. Sin embargo, la ciudad de Barcelona tuvo sucesivamente cinco alcaldes, que tuvieron la visión de una ciudad dinámica: aceptaron la inmigración de otros países, crearon puestos de trabajo en la industria de alta tecnología y mejoraron la calidad de vida de los lugares públicos, como por ejemplo, el puerto.
O Londres, que desde el 2000, solo ha tenido dos alcaldes. Ambos recibieron una gran suma de dinero por parte del gobierno. Esto debido a que repetidamente tocaron la puerta del primer ministro. Ahora, una nueva línea de ferrocarril, la "Cross-Rail", comenzará a operar en 2018. Eso nunca habría sucedido, si el alcalde no hubiera luchado por ello. El liderazgo es fundamental. Las visiones urbanas son importantes, pero creo que la justicia, la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente en una ciudad, son los factores más importantes, y que al final, también cambian las visiones de los arquitectos.

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