Las grandes urbes no escapan de los efectos colaterales de la contaminación y el mal uso de los recursos naturales.

Los efectos de la sequía en los Estados Unidos, considerada la más devastadora en los últimos 50 años, han llevado a que varios estados tomen cartas en el asunto para frenar lo que podría convertirse en una calamidad que provoque la intervención total del gobierno federal.

California es uno de los estados más afectados, tanto así que los gobiernos locales han puesto su mira en el negocio de las piscinas. Más de treinta agencias locales de agua están revisando minuciosamente el uso de agua en estas construcciones.

Lo curioso del asunto es que los efectos del Cambio Climático llegaron a lo más profundo de los hogares de los californianos y están cambiando el estilo de vida de millones de personas quienes tendrán que pensar dos veces antes de negar la inocultable verdad que se pone de manifiesto en las piscinas de sus patios traseros.

Las primeras medidas parten de pequeñas acciones como exigir que se cubran las piscinas para evitar que el agua se evapore, y van hasta la prohibición de que los propietarios puedan drenarlas hasta que finalice la sequía.

Y es que esta medida, que puede ser vista como descabellada. Parte de la genuina preocupación de un estado que ha visto como, según cifras del monitor de la sequía en Estados Unidos de la Universidad de Nebraska, más del 80 por ciento de su territorio (tercer estado de mayor superficie de EE. UU.) se encuentra en situación de sequía "extrema" o "excepcional”.

También, se estima que el 2014 es de los años más devastadores de la historia del estado en cuanto a incendios forestales. Mientras que los daños para la agricultura ascienden a 2.200 millones de dólares, lo que llevó al gobierno federal a declarar los 58 condados que conforman California "áreas de desastre natural". 

En lo que respecta al uso del agua de las piscinas, se calcula que las privadas llegan a almacenar desde 37.000 hasta 113.000 litros de agua. Las de medidas olímpicas llegan a contener hasta 2.4 millones de litros. Mientras que una piscina a la que no se pone cubierta, puede perder unos 2,5 centímetros de agua por la evaporación en una semana. Sin embargo, solo el 30 por ciento de los propietarios de piscinas usa cubiertas.

La vocera de la Asociación de Agencias de Agua de California, Jennifer Persike, informó este lunes que 37 y organismos reguladores de agua en el estado han puesto en práctica restricciones en el suministro a las piscinas.

Por su parte, la Asociación de Piscinas y Spas de California se opone a las nuevas medidas diciendo que en su tercer año de instalación una piscina usa menos agua que en el riego de un jardín. 

En el condado Orange, donde las nuevas reglas desataron protestas, la agencia de agua votará a fines de este mes el retiro de una prohibición para que los propietarios soliciten autorización para construir piscinas si pueden demostrar que gastarán menos agua que en un riego tradicional de césped.

Mientras tanto la sequía sigue su curso, y el tradicional chapuzón veraniego de millones de californianos puede ser el símbolo de que el Cambio Climático no solo afecta a los agricultores o a los ecosistemas sino también a las grandes urbes que no pueden escapar de los efectos colaterales de la contaminación y el mal uso que se hace de los recursos naturales.

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