Philippe Joubert

Philippe Joubert es el consejero principal del Consejo empresarial mundial para el desarrollo sostenible desde 2012 y es el presidente de la Iniciativa Global de Electricidad que reúne las tres entidades más importantes que trabajan en temas de electricidad y sostenibilidad en el mundo. 

Para él una de las presiones más grandes que tiene el planeta es el cambio climático. Por eso cree que la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, COP 20, que se hará en Lima en noviembre de este año será clave porque los gobiernos definirán cuál es su posición frente a este fenómeno y cómo intervendrán en la COP de París donde se busca que todos los países del mundo se comprometan a combatir el cambio climático a través de un contrato legal.

“Los gobiernos deben entender que no pueden hacer nada solos. Las empresas deben ser actores fundamentales de la solución a este problema del cambio climático”, afirma Joubert. A esto añade que, en su experiencia, el problema que han tenido muchos procesos multilaterales es que no se enfocan en las soluciones colectivas, sino en problemas aislados.

Otro de los puntos que considera inamovible para construir una economía nueva es que las empresas entiendan que reportar es necesario, pero no lo único que pueden hacer para cambiar su modelo de negocio. Joubert es un convencido de que en el papel todo se lee creíble, pero lo que realmente deben hacer las industrias es cambiar su funcionamiento y avanzar hacia una economía baja en carbono.

Para lograr esto cree que los empresarios y la sociedad deben entender que no se trata de decir que el carbón es malo. “Creo que seguiremos usando los combustibles fósiles porque dejar de hacerlo necesitaría mucho tiempo y generaría una situación injusta para los países que dependen de este recurso para su desarrollo. Necesitamos ser pragmáticos y serios en cuanto a la única tecnología que puede resolver la paradoja de usar carbón y reducir emisiones que es: La captura y almacenamiento del carbono."

Joubert hace énfasis en que el mundo no va a aguantar nuestro ritmo de vida actual por mucho tiempo. Desde su perspectiva hay tres posibles futuros: El primero es que la humanidad siga creyendo que el cambio climático no existe y que la economía siga su rumbo y culpase; la segunda es que veamos que hay un problema y nos preguntemos qué debemos hacer para solucionarlo; y la tercera, que describe como la ideal, es que sigamos usando carbón, haciendo minería y extrayendo petróleo entendiendo que existen las tecnologías limpias necesarias para hacer todo esto de manera eficiente.

Al preguntarle cuál es la diferencia entre riqueza y dinero dice que prefiere explicar cuál es la diferencia entre dinero y felicidad. Considera que “no podemos seguir midiendo la felicidad de una nación en términos de cuantas armas o aviones tiene, tenemos que medirla con base en algo diferente. Tenemos que cambiar la forma en que medimos el desempeño de las personas y de las compañías. De no hacerlo nunca lograremos cambiar el comportamiento de  quienes administran el dinero. Tenemos que hacerles ver que si no cambiamos la manera en que distribuimos los salarios, el dinero, no vamos a cambiar el rumbo de las compañías. Es necesario que existan incentivos para el buen comportamiento individual y que las compañías piensen primero en la felicidad para luego obtener el dinero”.

A esto Joubert añade que la sostenibilidad es demasiado importante como para que esté siendo dejada en la periferia, en los resquicios de las estrategias de las compañías. Cree firmemente que se necesita una aproximación más holística en la que se entienda que el modelo para hacer negocios que se está usando hoy está muerto. 

Explica que esta postura no es radical, sino que es la conclusión a la que ha llegado después de ver que el mundo no va a poder seguir brindando recursos ilimitadamente. “Tengo claro que la razón de ser, el corazón de cualquier compañía, es la sostenibilidad. Los individuos del mundo deben entender que pueden progresar y que pueden desarrollarse más rápido juntos. Sé que es difícil motivar a las personas si se les habla solo de ideas, pero los empresarios deben entender que si quieren que sus compañías sobrevivan, primero deben velar porque el planeta sobreviva”.

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