SEMANA SOSTENIBLE: ¿De dónde nace la idea de transformar el Bronx?

STEPHEN RITZ: Viene de la convicción de que la gente no debería dejar su barrio para vivir, aprender y generar recursos. Nosotros mismos somos los salvadores que esperamos. Podemos reutilizarnos, reciclarnos y crecer hacia un nuevo paradigma del éxito. Estamos confiados, listos, dispuestos y capaces de exportar nuestro talento, habilidades y diversidad. La intención del cambio es crear un mundo mejor.

S.S.: ¿Qué es la Green Bronx Box Machine?

S.R.: Es una organización de impacto que quiere llevar a los que están ‘aparte’ del éxito a ser ‘parte’ del éxito. Comenzamos como un programa para niños con bajo desempeño escolar, a quienes educábamos en temas como reclamar su entorno y obtener trabajos dignos. Creemos posible cultivar vegetales en los colegios, en comunidades con poco acceso a alimentos frescos y con tecnología que reduce en un 90 por ciento el uso de agua y espacio. Somos tan locales como se pueda mientras estamos hiperconectados, hiperproductivos y completamente restaurativos. Somos el poder del ‘Sí se puede’.

(Vea: 100 ideas que están cambiando al mundo en educación)

S.S.: ¿Por qué tiene tanto éxito el programa?

S.R.: Los niños sanos son el corazón de escuelas sanas y las escuelas sanas son el corazón de comunidades sanas. Una comunidad con buena salud está en constante evolución. Entiendan esto, una comunidad educada y empoderada es una comunidad sana. ¡Todos se benefician de esto! La buena educación lleva a buenas políticas y viceversa. Hay un efecto multiplicador fenomenal.

S.S.: ¿Por qué tener granjas en medio de la ciudad?

S.R.: Cada vez es mayor la demanda por comida hiperfresca, hipernutritiva e hiperlocal. La población urbana crece y los recursos se reducen, así que granjas que usen menos agua y recursos, que reduzcan el tiempo de viaje y la dependencia de combustibles fósiles, tienen sentido económicamente. La agricultura urbana produce dinero y está en línea con la madre naturaleza.

(Vea: ¿Por qué se celebra el día de la educación ambiental?)

S.S.: ¿Cómo disminuye este proyecto la deserción y mejora el comportamiento de los adolescentes?

S.R.: Lo que das es lo que recibes. Darles a los chicos lo mejor nos asegura que ellos den lo mejor de sí. ¡Nunca le pondrías vinagre al tanque de gasolina de tu auto de lujo! Yo quiero la mejor gasolina para mis estudiantes, ellos son mis Mercedes y mis Porsches. Hay un valor agregado con tener salones de clase llenos de naturaleza. Los niños aman lo que hacen, por eso aman ir a la escuela. Si les gusta venir, aprenden más, se comportan mejor y tienen mejores resultados.

S.S.: ¿Por qué habla de un ‘cambio disruptivo’?

S.R.: A veces los sistemas están tan rotos que hay que cambiarlos por completo y reinventarlos. En mi caso, viví décadas de curitas para sanar heridas, soluciones apresuradas para lidiar con crisis que solo eran temporales en los mejores casos. El cambio disruptivo nos permite pasar de apagar incendios cada día a llegar a modelos a prueba de fuego.

S.S.: ¿Se puede replicar el Green Bronx Box Machine en Colombia?

S.R.: ¡Absolutamente! La gente buena de Colombia sabe y cree que lo mejor está por venir. El renacimiento y reconstrucción de Moravia en Medellín es una historia de éxito global. La historia del Green Bronx Box Machine es también la historia de lo ocurrido en Colombia, personas que se unen por el bien común, que crean un impacto colectivo e inclusivo. En un mundo que grita ‘Ocupemos Wall Street’, nosotros practicamos la ocupación de nuestra calle. Juntos podríamos lograr algo aún mayor. Las historias, reputación y realidad del sur del Bronx y Colombia están muy relacionadas y entrelazadas.

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