| 2015/07/31

Una iglesia 100% verde

Un proyecto de 4 años culminó en una iglesia construida en su totalidad por árboles todavía vivos y que siguen creciendo fortaleciendo la particular estructura.

Tree Church
Tree Church

Barry Cox es un neozelandés que tiene un negocio que se dedica a trasplantar a gran escala árboles de un lugar a otro gracias a una tecnología que permite extraer las raíces de las plantas si dañarlas, esto le ha permitido salvar la existencia de árboles milenarios a punto de ser talados.

Cox es un entusiasta de las iglesias europeas construidas con grandes bloques de piedra y gracias a su trabajo pudo conocer varias de estas estructuras en el viejo continente. Esto le hizo plantearse construir una réplica de estos templos en el “patio” de su casa que tiene cerca de 12.000 metros cuadrados. “Un día salí al patio y pensé que todo ese espacio necesitaba una iglesia, y así comenzó todo. Limpié el área en abril de 2011 y preparé el armazón de hierro, dibujando y usando toda la investigación que hice durante mis años estudiando iglesias”.

Sin embargo, la intención quedó en eso ya que conseguir los bloques de piedra para la construcción era casi imposible. Ante esta adversidad Cox decisión que para construir su iglesia utilizaría su conocimiento en el acondicionamiento de árboles en nuevos entornos.
   
Utilizando una técnica similar a la que se usa para hacer crecer muebles como árboles (Vea: Muebles ecológicos que crecen en los árboles). Construyó una estructura para que los árboles se guiaran durante su crecimiento, una vez estos tomaron la forma y consistencia deseada Cox retiró la guía y de esta forma las ramas y los troncos de los arboles le dieron forma a la Tree Church, ubicada en Ohaupo en Waikato, Nueva Zelanda.


La Tree Church que pretendía ser un sitio de descanso para Cox al cabo de unos días se convirtió en un lugar de peregrinación para los lugareños quienes querían ver de cerca la particular estructura. 


Al ver la popularidad de su iglesia Cox decidió dar un uso comercial al sitio y lo alquila para sesiones de fotos, eventos públicos y privados, la mayoría de ellos bodas. Del mismo modo, si alguien quiere conocer el lugar debe pagar 10 dólares y de paso puede ser testigo de que en la arquitectura sostenible no todo está completamente dicho.  


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