Las imágenes todavía están frescas en la retina. Miles de metros cúbicos de barro tóxico arransado todo lo que encontraban a su paso. Peces muertos. Árboles marchitos. Gente perpleja. El recorrido de ese líquido formado por metales como magnesio, mercurio y arsénico, liberados tras la ruptura de la represa de lodos de la mina de Samarco, en el sureste de Brasil, se extendió por más de 800 kilómetros y llegó hasta el río Doce, uno de los más importantes de ese país. (Vea: Las "maravillas" de la minería legal)

Cálculos posteriores a la tragedia, ocurrida el 5 de noviembre de 2015, indican que al menos 250.000 personas se quedaron sin agua. Entre ellas, los pobladores de la aldea indígena Krenake que habitó durante siglos en la ribera del río Doce. Después de ese día, la pesca desapareció y el agua potable ha llegado en carrotanques pagados por la empresa responsable del desastre.

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Pero las 200 familias indígenas que componen esa aldea tienen hoy otra alternativa. El instituto Welight y la marca de ropa Osklen se unieron en una campaña para restablecer el abastecimiento de agua en esa comunidad. La idea es recaudar 433.000 reales, que serán invertidos en la construcción de un pozo artesanal y un lago artificial para que los Krenake puedan volver a tomar agua y nadar y pescar en ella.

Para llegar a esa cifra, Weligth está recolectando fondos a través de contribuciones mínimas de 180 reales. Quien aporte esta cifra, recibe una camiseta marca Osklen fabricada en algodón orgánico y estampada con el mapa hidrográfico del Brasil. La campaña, que termina en junio de 2017, ya ha recaudado 11.858 reales. ¿Usted estaría dispuesto a aportar?

Vea más información acá https://instituto.welight.co/

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