“Rompe el sello y rompe el estigma”, este es el texto que trae el empaque plástico en el que se encuentra la edición de mayo de la revista austriaca para hombres “Vangardist”, una edición que tiene la particularidad de que 3.000 ejemplares fueron impresos con tinta mezclada con la sangre de personas infectadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Un homosexual que contrajo el virus hace un año, una madre de dos hijos que contrajo el virus por parte de su esposo y un hombre heterosexual quien no tenía con quien hablar acerca del tema. Fueron las personas que dejaron pequeñas muestras de sangre en la oficina de un doctor en Innsbruck. Posteriormente estas fueron llevadas a la Universidad de Innsbruck, donde fue pasteurizada, un proceso que logra que el virus del VIH no sobreviva por mucho tiempo una vez la sangre está fuera del cuerpo humano.


A pesar de esto la publicación encontró dificultades para dar con una imprenta dispuesta a prestar sus máquinas para la impresión de esta edición, que cuesta 50 euros y cuyas ganancias serán destinadas a varias organizaciones que trabajan en romper el estigma que recae sobre las personas que contraen el virus de inmunodeficiencia adquirida. 

"Con un incremento del 80 por ciento de casos confirmados de VIH en 2013 respecto a los últimos 10 años y con cerca del 50 por ciento de casos detectados en una etapa tardía por que las personas no se realizan la prueba por el estigma social, sentimos que este era un número relevante para no enfocarnos solamente en lo editorial”, declaró el editor de la publicación Julian Wiehlen un comunicado.

Según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (más conocido por el acrónimo ONUSIDA) el estigma y la discriminación son dos de las mayores barreras para la prevención y tratamiento de la enfermedad.

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