Yolanda Kakabadse, habló con Semana Sostenible sobre la situación de los ecosistemas y de cómo la COP 20 puede contribuir a un mejor uso de los recursos naturales.

Desde los años setenta, Yolanda Kakabadse es una luchadora incansable de la conservación de los ecosistemas, especialmente aquellos en los que existen conflictos entre diferentes actores de la sociedad. Dentro de su trayectoria ha sido cofundadora de la Fundación Futuro Latinoamericano y Ministra de Medioambiente de Ecuador de 1998 a 2000. Así mismo, durante ocho años fue presidenta de International Union for Conservation of Nature (IUCN) y desde enero de 2010, ostenta el cargo de presidenta del directorio internacional de la WWF (World Wide Fund for Nature). 

Durante su estancia en la WWF, Kakabadse participó en tres ediciones del informe Planeta Vivo, que evalúa la salud del Planeta y el impacto de la actividad humana sobre la Tierra. La edición de 2014 arrojó preocupantes cifras; tales como la disminución en 52 por ciento de miles de poblaciones de vertebrados entre 1970 y 2010 y la desaparición de 83 por ciento de las poblaciones de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles en Latinoamérica. 

Semana Sostenible habló con Kakabadse acerca de estos y otros descubrimientos del estudio, los cuales reflejan que la supervivencia de los seres humanos está en peligro, porque las especies que han desaparecido son aquellas que sustentan nuestra vida.

Semana Sostenible: El informe Planeta Vivo muestra que la vida en la Tierra está perdiendo su capacidad de automantenerse por la presión que ejercen los humanos. ¿Cómo cambiar esta realidad que solo parece empeorar?

Yolanda Kakabadse: La mayor parte de la población no tiene conciencia de que este Planeta y sus recursos son finitos. Incluso los mensajes en los medios y, sobre todo, en la publicidad hablan de un mundo ilimitado, con esto no estamos generando en la población la noción de que hay un límite y que ese límite puede llegar pronto. 

Semana Sostenible: El informe señala que no hay condiciones de vida para animales de gran tamaño como el elefante, el tigre y el rinoceronte. ¿El ser humano también está amenazado?

Y.K.: Absolutamente todas las especies, ya sean mamíferos, reptiles o peces, sustentan nuestra vida. Si estas desaparecen, el entorno del que dependemos está en riesgo y el ser humano, también. 

Semana Sostenible: Otra preocupación del informe es que el desarrollo en Latinoamérica ha estado impulsado por las industrias extractivas. 

Y.K.: En el Caribe la extracción de peces ha llegado al abuso. Sacamos más de lo que se necesita y la mitad se va a la basura. Ya en los supermercados, 43 por ciento de los alimentos empacados se van a la basura sin ser abiertos, eso es un atentado a la ética y a la sobrevivencia del planeta.

Semana Sostenible: Eso es algo típico en los países con economías fuertes. ¿Será ese es el precio del desarrollo?  

Y.K.: Las sociedades crecen más allá del número de barriles de petróleo o de aceite de palma. ¿Es el PIB la única forma de medir que estamos desarrollados? Este indicador es limitado y no refleja realmente lo que debemos medir, por ejemplo, qué tipo de educación estamos ofreciendo o cómo está la salud de una sociedad.


Semana Sostenible: ¿Es necesario darle un valor monetario al medioambiente?

Y.K.: Sí. La monetización es uno de los instrumentos para tomar decisiones. Si hacemos un análisis de la protección de un bosque frente a la instalación de una fábrica de aquí a 50 años, los números van a ser compatibles. Si se preserva el bosque y se explota de forma responsable se tendrían recursos para 100 años o más.

Semana Sostenible: Aquí el papel de los políticos es crucial. ¿Qué opina de estos actores frente a temas como la protección de los recursos naturales?

Y.K.: Nuestros líderes y gobernantes están pensando en el inmediatismo de siempre, y eso refleja que hay un gran vacío en la educación. Una sociedad más educada puede generar presión en los decisores de políticas públicas y así podemos decirles a los políticos que esperamos más atención no solo a problemas inmediatos, sino a aquellos que tendrán resonancia en los próximos 10, 20 o 50 años.

Semana Sostenible: Pero ¿cómo lograr que los países mejoren en educación ambiental?

Y.K.: La educación ambiental no debe enseñarse como una materia apartada. Debe ser parte de la geografía, de las ciencias exactas, de todas las materias que se enseñan en el colegio y en las universidades. También, no hay que dejar por fuera a la educación informal que se da en en lugares distintos a las aulas de clase.

Semana Sostenible: Entonces, de cara a la COP del próximo mes, ¿cómo pueden los gobiernos unirse para buscar otras formas de desarrollo?

Y.K.: Para Sudamérica el desafío es el manejo de los suelos y el uso del agua. No solo dependemos de esta para beber, sino también para generar energía, contar con una seguridad alimentaria y gozar de buena salud. 

Semana Sostenible: ¿Qué tanto protagonismo va a tener la región en la COP 20 de Lima?

Y.K.: Esta es una reunión que sirve no solo para señalar al norte como el gran responsable, sino para asumir que todos estamos en el mismo barco. No va a haber norte que se salve, si es que el sur se hunde o viceversa. En Perú no se van a tomar muchas decisiones, pero sí se avanzará en acuerdos que deben reafirmarse en la COP 21 de París.

Semana Sostenible: Esperar un año para tomar cartas en el asunto suena lejano, más cuando este último informe muestra que estamos trabajando contrarreloj para sobrevivir. 

Y.K.: ¡Hay que actuar ya! Para empezar, hay que resignificar la idea de calidad de vida que va más allá de explotar y consumir. Consiste en usar hoy solo lo necesario para asegurar un futuro. Como dijo Ban Ki-moon: “No hay plan b porque no hay planeta b, este es el único que tenemos”, y es nuestro deber preservarlo.   

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