Programa de té sostenible en Springbok.

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Se pronostica que la población mundial sumará 9.000 millones de habitantes en 2050, de los cuales 8.000 millones vivirán en países en desarrollo o emergentes, aumentando la demanda de alimentos en al menos 70 por ciento. Para erradicar el hambre y la desnutrición, será necesario impulsar la producción agrícola, en especial en los países que registran un mayor crecimiento demográfico y vulnerabilidad al cambio global. Los recursos se tendrán que utilizar con más eficiencia, pero ¿Cómo vamos a alimentar a otros 2.000 millones de personas en 2050, mientras el cambio climático y la inadecuada planificación de los territorios agotan las tierras y el agua disponibles? Trabajar en la promoción de la producción sostenible como un primer paso para la seguridad alimentaria del futuro es parte de la respuesta.

Conservación Internacional ha venido impulsando una estrategia global denominada Sociedades Saludables y Sostenibles (SSS o HSS –por su sigla en inglés), que busca documentar y replicar experiencias exitosas de producción sostenible, mercadeo justo y gobernabilidad comunitaria. SSS opera en 30 regiones del mundo, su visión para 2020 pretende que buenas prácticas agrícolas sean adoptadas por la industria, los gobiernos y los agricultores, en el 25 por ciento de las regiones más importantes para la conservación de la biodiversidad del planeta (“biodiversity hotspots”). En este marco, algunos países de África ya han aportado lecciones importantes relacionadas con estos propósitos:

  • 1.    El rescate del conocimiento tradicional y la participación comunitaria, causas del reverdecimiento de Maradi y Zinder. República Federal de Nigeria: En 2011 se documentó el “milagroso” reverdecimiento de las regiones de Maradi y Zinder. En un período de 36 años (desde 1975) más de cinco millones de hectáreas se han convertido en productivas desde los puntos de vista ambiental y económico, después de vivir (antes de 1975) múltiples episodios de sequía, hambrunas, mortalidad y procesos acelerados de desertificación. La pérdida de bosques se revirtió cuando las intervenciones (técnicas y económicas) impulsaron cambios institucionales en el Gobierno que incentivaron el reconocimiento de los saberes tradicionales, la acción colectiva de los agricultores y su capacidad de organización.

  • 2.    “Ecorangers” (pastores locales) de Sudáfrica protegen los pastizales naturales y mejoran las condiciones de producción de carne: En la sabana sudafricana (Namaqualand - Provincia Septentrional del Cabo) los ecorangers trabajan en la protección del ganado (principalmente cabras y ovejas), el mantenimiento de las áreas que han sido despejadas de especies invasoras (principalmente el “zarzo negro”, una especie de árbol de acacia) y en la recopilación de datos ambientales. Una encuesta realizada en Namaqualand (2012), encontró que los agricultores que emplean ecorangers experimentaron una reducción del 320 por ciento en las pérdidas de ganado. Este enfoque de pastoreo planificado es una forma económica para sostener la restauración de las áreas comunales, mientras se aumenta la creación de empleo y la cooperación comunitaria, en las zonas más pobres de Sudáfrica.

  • 3.    Cadenas justas de producción y consumo sostenible. La papa y el té, en la República de Sudáfrica: Parte de las economías regionales de Namaqualand se basa en producir y vender la papa y el té (Roobois tea), estos cultivos históricamente se venían manejado de forma insostenible, generando impactos socioambientales y aumentando la vulnerabilidad al Cambio Climático. Desde 2011 se está instrumentado la estrategia “Green Choice” (elección verde) con el apoyo del gobierno nacional, la participación de los gremios productivos, comerciantes, la academia y ONG. Esta estrategia ha mejorado las prácticas productivas de la papa y el Roobois tea, al incorporar acciones como la agricultura de conservación y la aplicación de paquetes de incentivos para el comercio justo y sostenible. “Green Choice” es también un mecanismo de ecocertificación de la producción y la comercialización justa.

LAS 10 LECCIONES, DE LA EXPERIENCIA AFRICANA

  • 1.    La agricultura a pequeña escala reviste una importancia fundamental para el desarrollo sostenible.

  • 2.    Aumentar los ingresos de los pequeños agricultores y mejorar su capacidad para resistir catástrofes como sequías e inundaciones son las principales prioridades políticas.

  • 3.    Los pequeños agricultores cuentan con apoyos para la innovación productiva, basada en la demanda y ajustada a las necesidades locales.

  • 4.    Es necesario desarrollar políticas que estimulen la integración de los pequeños agricultores a las cadenas productivas.

  • 5.    Garantizar el acceso equitativo al uso de la tierra y a los recursos (como agua, microcréditos e insumos agrícolas) resulta esencial para el éxito de proyectos agrícolas sostenibles.  

  • 6.    La agricultura debe utilizar en forma eficiente los recursos y estar dispuesta a adaptarse al cambio climático.

  • 7.    Los pequeños agricultores, en particular las mujeres, se consideran los principales agentes para el impulso de la agricultura sostenible dentro de las políticas alimentarias de Sudáfrica.

  • 8.    Múltiples actores y procesos operan a diferentes niveles, tiempos y escalas, su articulación debe ser inmediata y orientada las cadenas de producción.

  • 9.    El deterioro ambiental se detiene cuando las intervenciones estatales y/o privadas ayudan a cambiar los círculos viciosos por virtuosos.

  • 10.  El cambio ambiental positivo es una consecuencia de los ajustes en otros dominios de la producción, sólo cuando se introduzcan nuevas ideas e instituciones (como el manejo colectivo) será posible hablar de proyectos demostrativos dignos de replicación en otras regiones del planeta. 






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