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De cara a la cumbre del clima en París, la Agencia Internacional de Energía dice en su informe anual que los objetivos de reducción de emisiones no alcanzan para reducir el calentamiento global a dos grados centígrados, pero que aún hay esperanza de cerrar un acuerdo vinculante para lograrlo.

La cosa se pone seria: ese es el mensaje que transmitió Fatih Birol durante la presentación del informe especial del World Energy Outlook 2015, el pronóstico anual mundial de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Birol, jefe economista de la AIE, quien pronto será director ejecutivo de la misma, no dejó ninguna duda acerca de que la cumbre sobre el clima en París, en diciembre de este año, se concentrará sobre todo en el sector energético. “Más de un tercio de las emisiones de gases invernadero en todo el mundo provienen de la industria energética”, señaló Birol. Y añadió que un protocolo sobre protección del clima que no las tome en cuenta solo podrá fracasar. (Vea: La contaminación ambiental actual no tiene precedentes según la ONU)

Respaldo para el éxito de la cumbre climática

Las condiciones para lograr cerrar un acuerdo sobre protección del clima son mejores que nunca, dijo, sin embargo, Fatih Birol. “Por primera vez veo que tanto la industria como los países emergentes hacen promesas vinculantes para los objetivos de reducción de emisiones”, señaló. Entre esos países se cuentan Etiopía, Gabún y Marruecos, pero también EE. UU., Rusia, México, Canadá y los países de la Unión Europea. Si se suman las promesas hechas hasta ahora, dice Birol, estas cubrirían ya dos tercios de todas las emisiones de gases tóxicos a nivel mundial. (Vea: El cambio climático está destruyendo las momias más antiguas del mundo)

Uso del carbón se reducirá a la mitad

Eso representa "una luz de esperanza para las negociaciones sobre el clima", opina Birol, siempre marcadas por la preocupación por no poder lograr acuerdos reales y concretos para proteger el clima. “Si se cumple con lo prometido, eso tendría como consecuencia una reforma radical de la industria energética”, asegura el experto. Y explica que, para lograr ese cambio, un 60 por ciento de las inversiones en nuevas centrales energéticas deberían destinarse en los próximos quince años a las energías renovables. Solo un 40 por ciento de ese capital tendría que invertirse en centrales carboníferas, atómicas y gasíferas. El uso de petróleo crudo también se reduciría, ya que los automóviles y ómnibus funcionarían de modo más ahorrativo.

El futuro jefe de la AIE pronostica especialmente para la industria del carbón un futuro no demasiado promisorio: “El uso del carbón en los países de la OCDE, en EE. UU., Japón y Europa se reducirá a la mitad en los próximos quince años, y también se frenará en China e India”. La consecuencia es previsible: “Las empresas productoras de energía que crean que la política climática mundial no cambiará su modelo de negocios se equivocan completamente”, asegura Faith Birol en referencia al informe anual de la AIE.

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