Operación de fracking.

La Agencia Federal Ambiental de Alemania (UBA) prohíbe el uso del fracking debido a los riesgos que esta tecnología genera para las fuentes de agua y a la baja sostenibilidad en el tratamiento del flujo de retorno.   

Maria Krautzberger, presidente de la Agencia Federal Ambiental de Alemania (UBA), aseguró que el fracking es una tecnología riesgosa que requiere límites considerables para proteger el medio ambiente y la salud pública.

“Teniendo en cuenta que los riesgos de esta tecnología no pueden ser predecidos ni controlados, no debe haber fracking en Alemania para extraer gas de esquistos o metano en capas de carbón”, sostuvo Krautzberger.

La postura alemana es opuesta a la de otros gobiernos europeos, como el Reino Unido y Polonia que han otorgado permiso de explotación de gas de esquistos a compañías. Para la UBA los riesgos relacionados para el agua que supone el fracking, determinan que varias áreas del país deben estar libres del fracking, como zonas de reserva hídrica, reservas naturales y lagos.

La UBA también confirmó algo que por años han estado repitiendo los activistas anti-fracking: el flujo de retorno contiene metales pesados e hidrocarburos aromáticos como el benceno, e incluso material radioactivo.

“Ninguna compañía está en condiciones de ofrecer sostenibilidad en el tratamiento del flujo de retorno en las operaciones de fracking”, dijo Krauzbergeer. La funcionaria fue enfática en asegurar que “el fracking no es una tecnología milagrosa para la protección del clima que pueda hacer la transición a energías renovables. Sería mejor que nuestro país se concentre en energías renovables amigables con el medio ambiente”.

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