| 2017/06/01

Alemania: el llamado a asumir el liderazgo climático

Un nuevo ajedrez político en materia ambiental se configuró con la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París. Mientras muchos miran a Francia, pocos saben que Alemania encabeza una dura pelea contra el gobierno de Trump y su desinterés por el medioambiente.

Alemania: el llamado a asumir el liderazgo climático

Lo que todos presentían por fin se hizo realidad. Donald Trump anunció de manera oficial la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, tras varias semanas de mantener al mundo en una incómoda y constante tensión. La decisión de no acogerse al pacto logrado en la Conferencia de las Partes (COP) 21 en 2015, va en contravía de las intenciones de otros 194 países que se comprometieron en reducir sus emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero para  que la temperatura global promedio no aumente más de 2 grados centígrados.

La semana pasada, en la octava versión del Petesberg Climate Dialogue celebrado en Berlín, la ministra de Medioambiente alemana, Barbara Hendricks, dijo que no estaban escatimando esfuerzos para convencer a Estados Unidos de permanecer en el acuerdo de París. “La canciller Ángela Merkel ha hecho múltiples llamados a Donald Trump para que continúe en este gran pacto global”, dijo.

Sin embargo, la insistencia alemana al parecer disgustó al presidente estadounidense, quien hace unos días aseguró en su cuenta de Twitter que el país germano está dañando la economía estadounidense. “Tenemos un déficit comercial masivo con Alemania, además ellos pagan mucho menos de lo que deberían a la OTAN. Muy mal para Estados Unidos. Esto va a cambiar”.

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Esa afirmación cayó como un baldado de agua fría, pero era algo que se veía venir. Trump no se quedó callado luego que en la reunión del G7 la canciller alemana tomara una postura radical e indicara que Europa ya no puede contar con Estados Unidos como antes. El mensaje de Merkel fue duro y contundente: “las negociaciones sobre el clima y la negativa de Washington referente al acuerdo de París son muy difíciles, por no decir insatisfactorias.  El acuerdo es tan importante que no debe haber cesiones”.

Todo este revolcón propició que China, principal emisor de gases efecto de invernadero en el mundo, aprovechara el tenso ambiente para mejorar su imagen en la arena política. Xie Zhenhua, delegado por el presidente Xi Jinping como vocero internacional en temas ambientales, dijo en el Petersberg Climate Dialogue que su país, contrario a lo que piensa Estados Unidos, sí cree que el cambio climático es una realidad, además aseguró que irán más allá de sus compromisos en el acuerdo de París y que serán un aliado de la Unión Europea en su intención de liderar el pacto que el planeta hizo con el medioambiente en diciembre de 2015.

Asumir el liderazgo a pesar del costo político

La postura alemana frente al Acuerdo de París le ha valido una lluvia de críticas a la canciller Ángela Merkel.  Diferentes voces en la Unión Europea han criticado que Alemania asuma la bandera de la defensa por el medioambiente cuando su economía es quizás la más contaminante en Europa y su producción de energía aún depende en gran medida de carbón, lignito y otros combustibles fósiles.

A pesar de esto, lo cierto es que el país germano se comprometió a obtener el 50% de su energía de fuentes renovables para el 2030 y el 80% para el 2050. Además, han venido apagando sus plantas nucleares, las cuales han generado miles de toneladas de desechos peligrosos y que, sumado a esto, podrían poner en riesgo la seguridad de millones de personas. Esta fue una decisión radical que tomó Ángela Merkel en el 2011 luego del desolador panorama que dejó la gran tragedia de Fukushima en Japón.

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Por otra parte, Alemania y otros países desarrollados están ayudando financieramente a otras naciones para que alcancen sus Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (NDC por sus siglas en inglés) pactadas luego de la COP 21. De hecho, el gobierno alemán ha destinado 32 millones de euros en ayudas y entre los países que han solicitado este apoyo se encuentra Colombia. “El país es uno de los 28 Estados que han solicitado acompañamiento. El gobierno alemán busca que Colombia alcance la meta de 30% en reducción de emisión de gases de efecto invernadero y que mejore la articulación entre adaptación al cambio climático y gestión del riesgo”, dijo a Semana Sostenible Martin Kipping, líder de política climática del Ministerio para la Cooperación Económica y el Desarrollo de Alemania.

Kipping aseguró que existen tres obstáculos que podrían impedir que Colombia alcance sus metas, pero en los cuales ya se está trabajando. Primero, el 66% de las medidas de mitigación priorizadas por los sectores requieren nuevas inversiones públicas; segundo, se necesita mejorar la eficiencia de los recursos públicos para aprovechar la inversión privada y tercero, la prioridad actual es la implementación del proceso de paz y esto podría desplazar a un segundo plano las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.

La gran preocupación para Alemania y otros países que están invirtiendo en cambio climático es que la eficiencia de todos estos esfuerzos se minimice ya que no se contará con el compromiso de Estados Unidos, el segundo país que más contamina con sus emisiones.  La salida del gigante norteamericano impondrá nuevos retos a la próxima COP 23, que precisamente se realizará en noviembre en la ciudad alemana de Bonn.

Es paradójico que los países que más sentirán los efectos del cambio climático serán aquellos que menos han aportado a la contaminación. Esa fue una de las razones para que Alemania decidiera darle la presidencia de la COP al primer ministro de Fiji, Frank Bainimarama. Este país insular ubicado en el océano Pacífico, cerca de Australia, podría estar en grave riesgo de desaparecer debido al aumento de los niveles del mar como consecuencia del deshielo de los polos.

A pesar de que no solo Alemania, sino toda la Unión Europea, tienen el cambio climático como un tema prioritario en su agenda, los germanos asumieron el reto de desafiar a Estados Unidos y los verdaderos efectos de esa decisión aún están por verse. Lo que quedó claro es que el presidente Donald Trump le seguirá pasando cuentas de cobro a Alemania luego de las reiteradas críticas que han realizado antes y después de que el país norteamericano decidiera retirarse del Acuerdo de París. Las relaciones entre Washington y Berlín pasarán por momentos críticos.

De hecho, pocos minutos después de darse a conocer la decisión de Estados Unidos, la canciller alemana no dudó en llamar al presidente Donald Trump para recordarle, en un tono que podría considerarse desafiante, que: “Alemania se mantiene en el acuerdo de París”. Minutos más tarde el portavoz alemán, Steffen Seibert, aseguró que “Francia, Alemania e Italia están convencidas de que el Acuerdo de París no puede renegociarse. Es un instrumento vital para nuestro planeta”.  El mensaje es importante ya que estos países conforman tres de las economías más poderosas del mundo y pueden hacerle contrapeso a la era del “Make America great again”. 

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