Vladdo y Alfredo Molano.

EN PRO: Alfredo Molano 

Los toros vuelven. ¿Qué opina?

Es una gran noticia, pues voy a toros desde niño. La medida de Petro me parecía arbitraria, represiva y soberbia, no solo porque soy aficionado, sino porque se deben respetar a las minorías. 

Explique eso de las minorías.

Los taurinos son en este país una minoría que tiene un sentimiento por una actividad artística que pertenece a la tradición cultural. Su prohibición equivale a vedar el ballet o la poesía mística. Si las corridas desaparecen porque la gente no asiste a ellas, es legítimo. Pero que impidan que la gente vaya... ¡Eso no me parece!

Pero aquí están en juego las vidas de seres vivos.

Los derechos no son de los animales sino, por su naturaleza, de los seres humanos. El toreo es una metáfora sobre la vida y la muerte. El espectador va a ver la astucia del hombre para jugar con la muerte: no con la del toro, sino con el hecho mismo, ese que siempre hace presencia.

¿Cómo así que los animales no tienen derechos?

Los tienen tanto como el ser humano, pues ellos no tienen conciencia del bien o del mal. Sienten dolor, pero no tienen conciencia. Si lo que defienden los enemigos de la tauromaquia es la tesis de no matar a los animales, pues consideren que la mayoría de ellos son asesinados como los pollos y las reses, entre otros. Ahí sí no se dice nada.

¿Y no basta el sufrimiento de los toros para dejar de torearlos?

El de lidia es distinto al normal. Este ha guardado fuerza durante toda su vida y está hecho para el combate. Si las corridas se acaban, el toro de lidia se extingue. Las personas creen que en las corridas el hombre muestra superioridad, pero eso no es así. No hay mayor igualdad entre el toro y el torero que cuando se salen a enfrentar.

EN CONTRA: Vladdo 

Los toros vuelven. ¿Qué opina?

Es lamentable que la Corte apoye un espectáculo infame y contradiga así fallos que establecen la defensa de los animales.

¿Tienen derechos los animales?

Todos tienen derechos. No es una cuestión subjetiva, ni una consideración personal: es un hecho reconocido internacionalmente. Durante milenios, a diversos grupos de personas tampoco les reconoci eron sus derechos, pero el mundo evoluciona para dar vuelta a esas páginas tristes de la historia.

Pero los taurinos son una minoría y hay que respetarla.

Ese cuento no resiste el menor análisis. Si se trata de protegerlas, deberíamos cuidar a los toros: seres indefensos que son humillados, torturados y sacrificados para divertir a unos y lucrar a otros. 

¿No le parece que los toros son parte de la tradición cultural?

De expresión artística las corridas no tienen nada, más allá de la vestimenta de los toreros y los rituales previos a la salida del toro, momento a partir del cual el arte se convierte en una demostración de barbarie. Hoy en día, mal hace un estado en tolerar tales actividades. Si hablamos de tradiciones, es más antigua la de matar personas, y tampoco es aceptable. 

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