Lo que un día fue un antiguo y contaminado astillero es ahora un espacio de agencias y estudios creativos. Las oficinas están situadas en las casas flotantes reformadas y amarradas a lo largo de una pasarela de bambú.
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DW

Ámsterdam podría albergar algunos de los canales más bellos del mundo, sin embargo, es probable que usted no quisiera tomar un baño en uno de ellos. Bicicletas oxidadas, plásticos y aguas residuales sin tratar contaminan las vías fluviales de la capital holandesa. No obstante, en tan solo un corto trayecto en ferry desde la ciudad, se llega a un canal que ha florecido como un oasis verde tras haber sido descontaminado y transformado.

Durante 80 años, el Canal de Van Hasselt, en el norte de Ámsterdam, fue parte de un astillero comercial. Décadas de uso industrial contaminaron el agua y la tierra con metales pesados y productos químicos. Cuando el astillero cerró en 2000, permaneció abandonado durante más de una década. Eso fue hasta 2013, cuando un grupo de voluntarios – aprovechando el espíritu creativo de la ciudad – decidió transformar la zona contaminada en un parque tecnológico. (Vea: La ciudad comestible: frutas y verduras gratuitas)

El resultado es “De Ceuvel” , un espacio de trabajo cooperativo autónomo y creativo, con un enfoque en tecnologías verdes. Ahora, tan solo un año después de su apertura, los 15 espacios de oficinas y estudios, integrados en casas flotantes reformadas, han atraído a una mezcla variada de hipsters, artistas, hippies y fundadores de startups. Así, De Ceuvel se ha convertido en un centro caliente para las empresas sostenibles de Ámsterdam. Pero, ¿cómo lo hacen?



"Este es un parque tecnológico donde estamos probando diferentes y nuevos tipos de tecnologías limpias", dice Guus van der Ven.

Ser creativo

Pronto quedó claro que no sería fácil construir espacios de oficinas en la parte superior de un suelo contaminado. Por ello las ideas innovadoras fueron importantes, cuenta Guus van der Ven, de Metabolic, la consultora responsable del desarrollo y de la ejecución del plan de sostenibilidad del parque.

"A causa de la contaminación del suelo, no pudimos cavar más de 50 centímetros. Esto significa que no fue posible establecer unos cimientos, ni una conexión de alcantarillado o de gas. Por lo que tuvimos que ser creativos," explica van der Ven a Deutsche Welle . (Vea: Cinco países prueban que el mundo no necesita combustibles fósiles)

Para evitar estos problemas, los científicos y arquitectos ambientales utilizaron una gran variedad de tecnologías limpias, incluyendo sistemas de calefacción y de aire acondicionado con energía solar, baños secos ecológicos y algunas otras soluciones sostenibles.

Verde y de baja tecnología: plantas para el tratamiento de aguas residuales

En lugar de construir un sistema de alcantarillado convencional, los arquitectos de De Ceuvel optaron por aprovechar los poderes de biofiltración de plantas y árboles, como el sauce, el cáñamo y el bambú para filtrar todas las aguas residuales de la comunidad. Las raíces de estas plantas producen bacterias que purifican el agua. "Es una alternativa fácil, barata y natural a una planta de tratamiento de aguas residuales", explica van der Ven. No son necesarias ni bombas ni conexiones de alcantarillado. El inquilino solo debe usar jabón biodegradable. Y hay otra ventaja: De Ceuvel consume un 75% menos de agua que las oficinas convencionales.


Las plantas de crecimiento rápido, como el pasto de elefante (en la foto), depuran de forma natural el suelo contaminado en De Ceuvel.

La comunidad utiliza un sistema ingenioso similar para depurar el suelo contaminado. Las oficinas flotantes están amarradas a lo largo de una pasarela de bambú, bordeada de plantas de limpieza de suelos. Se llaman plantas hiperacumuladoras y absorben altas concentraciones de metales, mientras que otras estabilizan la tierra. Así, cuando cada año se recolectan las plantas, los contaminantes del suelo se transportan con ellas.

"Al final, en lugar de tener un centenar de camiones cargados de tierra contaminada, se obtienen unos pocos metros cúbicos de contaminación concentrada", explica van der Ven. El suelo de De Ceuvel ahora está mucho más limpio, pero van der Ven admite que todavía no están seguros de cuál será la mejor forma de eliminar las plantas contaminadas cosechadas.

Cultivando alimentos con excrementos humanos

En De Ceuvel se recogen las heces humanas en los baños secos ecológicos y luego se usan como fertilizantes para el cultivo de alimentos.

En De Ceuvel literalmente no se desperdicia nada - ni siquiera las heces, gracias a los baños secos ecológicos del lugar. Los fertilizantes producidos usando las instalaciones de compostaje se utilizan para el cultivo de alimentos en el invernadero de De Ceuvel. Pero eso después de haber sido analizados en el laboratorio de la comunidad para la detección de patógenos.

"Luego nos comemos la comida fertilizada con nuestras propias heces, vamos de nuevo al baño, utilizamos las heces para cultivar más alimentos y así cerramos el círculo", cuenta van der Ven. "Queremos demostrar que es posible cerrar un ciclo de nutrientes en un entorno urbano".

Asimismo, la comunidad recupera el fósforo de la orina recogida del urinario sin agua en el Café de Ceuvel, donde empresarios, familias y turistas disfrutan de la proximidad del agua. El fósforo es un nutriente esencial para el crecimiento de plantas y es ampliamente utilizado como fertilizante. Sin embargo, en un futuro próximo desaparecerá, ya que continúa la extracción a gran escala de los minerales de roca de fosfato – la única fuente global significativa del nutriente.

"Teniendo en cuenta la rapidez con la que estamos agotando las reservas de fosfatos del planeta, ¿por qué no habríamos de hacer uso de nuestros residuos humanos, con alto contenido de nutrientes que se pueden utilizar para el cultivo de alimentos?", se pregunta van der Ven.


Los visitantes del Café de Ceuvel también ayudan a cerrar el ciclo de nutrientes: su orina se utiliza para fertilizar los alimentos cultivados en el invernadero.

Sostenibilidad social

Para van der Ven, no solo se trata de transformar los sistemas técnicos, sino también los sistemas sociales utilizando las soluciones verdes que han desarrollado en De Ceuvel.

"Creemos que el desarrollo técnico es importante", dice. "Pero también creemos que es muy importante la participación de las personas con el fin de crear una conciencia y un sentido de la responsabilidad para la sostenibilidad".

Por este motivo, van der Ven y su equipo invitaron a todos los inquilinos de De Ceuvel a construir por sí mismos el sistema de filtración del agua antes de mudarse al parque. Esto ayudó a crear una comunidad con una mentalidad sostenible.

"De esa manera, utilizarán jabón biodegradable en sus oficinas, que no destruye los filtros naturales porque saben cuánto trabajo cuesta construir uno", añade van der Ven riendo.

Todas las tecnologías del lugar están descentralizadas. Cada barco tiene su propio baño seco, sus paneles solares y su propia bomba de calor. Y debido a que estuvieron involucrados en el proceso de construcción, los inquilinos pueden hacerse cargo de las instalaciones.

"De Ceuvel es la prueba de que no son necesarias grandes compañías para la construcción de un sistema de alcantarillado y calefacción complejo y caro y monitorearlo desde algún lugar de China. Funciona a nivel local y de forma natural, si se construye una comunidad sostenible y preocupada por el medio ambiente", afirma van der Ven.


"La creación de un ciclo de nutrientes en un entorno urbano es muy singular en Holanda e incluso en el mundo", dice van der Ven.

Sin embargo, todavía hay mucho por hacer en De Ceuvel – como, por ejemplo, resolver la manera de eliminar las plantas contaminadas.

"Pero ese es el motivo de que este sea un parque tecnológico", dice. "Probamos diferentes tecnologías verdes. Elegimos a propósito aquellas que aún no se han establecido para probarlas y ver si pueden proporcionar una solución en el futuro".

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