Tiburón en el mar asutraliano.
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DW

Cinco años atrás, Paul de Gelder perdió una mano y una pierna en un ataque de tiburón. El clavadista de la Marina nadaba de espaldas cerca del puerto de Sydney cuando un tiburón mordió su muslo y lo sacudió como si se tratara de una muñeca de trapo. “Antes de ser atacado le tenía pavor a los tiburones”, dice. “Es el profundo miedo de ser comido por un tiburón estando aún vivo”. Pero a pesar de su lamentable encuentro, Gelder ha protestado en contra del plan del Gobierno australiano para matar tiburones.

Para llevar a cabo el proyecto, que recibió la aprobación final esta semana, el Ejecutivo contratará a pescadores profesionales para hacer pesca de palangre, capturar y sacrificar a todo tiburón que tenga más de tres metros de longitud. Este tipo de pesca consiste en un cordel largo y grueso del cual penden ramales con anzuelos en sus extremos. Las redes serán colocadas a un metro de distancia de la orilla de cada playa considerada peligrosa y permanecerán ahí hasta el 30 de abril de este año.

Todo por la seguridad del público


El gobierno ha dicho que el único objetivo de la operación es proteger al público y a la industria del turismo de los ataques de tiburones, ya que en los dos años pasados ocurrieron siete ataques faltales en la región. El más reciente de ellos ocurrió en noviembre de 2013, cuando el surfista Chris Boyd murió al ser atacado en la ciudad de Perth.

“Estas medidas definitivamente evitarán que los ataques sucedan”, comentó Gelder a DW. “Pero el tiburón blanco está en peligro de extinción. Y el primer ministro ha decidido sacrificar a tantos como pueda. No tiene sentido”. En la opinión del primer ministro de Australia Occidental, Colin Barnett, el plan tiene sentido, pues representa la opinión del pueblo. “Yo sé que la mayoría de los australianos occidentales que ama ir al mar – clavadistas, surfistas, nadadores y familias– quiere mayor protección contra tiburones”, dijo al anunciar la operación.


Surfistas aseguran que cada vez es más común ver tiburones en la orilla del mar.

El plan es además apoyado por el experto en surf de la ciudad de Perth, Gary McCormick, quien practica el deporte desde hace más de cinco años y asegura que cada vez es más común ver tiburones en el agua. “Algunos de mis amigos han muerto por ataques de tiburón. Las personas aquí han practicado el surf por décadas y de pronto han comenzado a ver aletas blancas nadando hacia ellos. Algunos desgraciadamente no las ven a tiempo y pagan el precio por ello”, dice.

McCormick asegura que el incremento en la población de ballenas y focas ha atraído grandes grupos de tiburones blancos a las orillas del mar. Por este motivo espera que la ejecución del nuevo plan del Gobierno pueda reducir el riesgo al que se exponen los surfistas. “Este no es un problema aislado. Vamos a seguir perdiendo surfistas y nuestro estado va a adquirir la reputación de mal lugar para surfear.”

Una población dividida


El plan de la matanza de tiburones ha llamado la atención de los medios alrededor del mundo y ha provocado debates dentro del país. A principios de mes, miles de personas se reunieron para protestar contra la operación en la playa de la ciudad de Perth.
Una población dividida

El plan de la matanza de tiburones ha llamado la atención de los medios alrededor del mundo y ha provocado debates dentro del país. A principios de mes, miles de personas se reunieron para protestar contra la operación en la playa de la ciudad de Perth.


El tiburón blanco es una especie en peligro de extinción.



Sin embargo, ésta recibió luz verde por parte del ministro federal de Medio Ambiente, Greg Hunt. Que haya sido aceptado significa que el Gobierno hizo una excepción a las leyes de medio ambiente, que, por lo regular, protegen la vida de animales en peligro de extinción, como es el caso del tiburón blanco.

Sacrificar a especies vulnerables tiene sus propios riesgos. De acuerdo al biólogo y experto en fauna marina, William Robbins, la estrategia de la red con anzuelos podría incluso causar la muerte de tiburones que no significan un peligro para los humanos. “Los tiburones blancos no se reproducen hasta haber cumplido los diez años de edad, y cuando finalmente lo hacen sólo tienen un par de crías. Entonces, el hecho de que sean eliminados podría afectar la población de tiburones blancos en general”, comenta Robbins a DW.

Alternativas a la matanza

Proteger a los humanos de ser atacados en el mar no implica necesariamente matar tiburones. Según William Robbins existe un método que es exitosamente utilizado en Brasil para los mismos propósitos y que consiste en simplemente capturarlos y soltarlos mar adentro, lo que ha reducido los ataques en un 97 por ciento.

Paul Gelder, sobreviviente de un ataque de tiburón en el 2009.



Además, Robbins asegura que en vez de gastar los 4,41 millones de dólares que el Gobierno ha pagado para llevar a cabo su operación, se podría utilizar el dinero para educar e informar a la población acerca de los riesgos de ir al mar al anochecer o durante la noche. “Los ataques de tiburón son una de esas cosas que provocan un miedo enorme en la gente. Pero sólo el año pasado murieron más personas en las playas por ahogo que por ataques de tiburón. Sólo es cuestión de poner las cosas en perspectiva”.

Para Paul Gelder, el ataque al que sobrevivió en el 2009 no es motivo suficente para olvidarse del mar y la probabilidad de ser mordido dos veces por un tiburón es muy reducida. “Ya no le tengo miedo a nada. El tiburón todavía tiene un lugar importante en nuestro ecosistema y en nuestro mundo. Y tampoco es posible estar libre de peligro a todo tiempo y en todo lugar”.

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