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AFP

El gobierno británico anunció este miércoles el fin de la venta de automóviles con motores diésel o de gasolina de aquí al año 2040 en el marco de un nuevo plan de lucha contra la contaminación del aire.

“No podemos seguir utilizando automóviles diésel y de gasolina, no sólo por los problemas de salud que plantean sino también porque sus emisiones significan una aceleración del cambio climático, dañan nuestro planeta y a las generaciones futuras”, declaró el ministro de Medio Ambiente Michael Gove en un programa de radio de la BBC.

El objetivo del plan es reducir la contaminación provocada por el dióxido de nitrógeno producido en particular por automóviles y camiones.

Reino Unido figura, con Francia y Alemania, en la lista de países que recibieron una advertencia de la Unión Europea por la mala calidad del aire.

Según datos oficiales británicos, la contaminación del aire mata a más de 40.000 personas cada año en Reino Unido y provoca una epidemia de enfermedades respiratorias, en particular entre los niños.

El año pasado, ante una demanda de una organización de defensa del medio ambiente, la Alta Corte de Londres había intimado al gobierno a fijar nuevos objetivos.

¿Peaje o no peaje?

El gobierno prevé dedicar 3.000 millones de libras (3.400 millones de euros) para el plan de mejora de la calidad del aire, de los cuales 225 millones destinados a ayudar a las municipalidades a tomar medidas para limitar la contaminación del aire causada por los automóviles, en particular los de motores diésel que emiten tres veces más NO2 que la gasolina.

Puede tratarse de “cambiar o adaptar la flota de autobuses” o restringir la circulación en determinados sectores urbanos, comentó Gove.

En cambio, el ministro está en contra de la introducción de un peaje específico, como prevé el alcalde de Londres Sadiq Khan. No obstante Gove señaló que está dispuesto “a trabajar con las autoridades locales para determinar el mejor enfoque”.

Sadiq Khan anunció en abril la creación de una zona de emisiones ultrabajas (Ulez) a partir de 2019 en Londres, que concierne a todos los vehículos diésel  de más de cuatro años y a los coches de gasolina de más de 13 años, que tendrán que pagar 12,5 libras (14 euro).

Otra tasa, de 10 libras (11,7 euros), entrará en vigor a partir de octubre para los automóviles fabricados antes de 2006 que quieran circular por el centro de Londres.

El anuncio del gobierno fue recibido fríamente por el director general de la Asociación de Fabricantes y Vendedores de Automóviles (SMTT) Mike Hawes, que consideró que pueden “debilitar a un sector automotriz británico próspero si no se le da suficiente tiempo para adaptarse”.

La demanda de coches eléctricos, híbridos o de hidrógeno “está en aumento pero sigue siendo baja” debido a que los consumidores no están convencidos “por los precios, la gama propuesta y la cuestión de los puntos de recarga”, dijo Hawes.

Según la Acea, el mercado de automóviles limpios (eléctricos o híbridos) sigue siendo minoritario en Europa occidental, donde más del 95% de los nuevos vehículos registrados en 2016 eran de motor diésel (49,5%) o de gasolina (45,8%).

En cambio, la organización ecologista Greenpeace consideró que el gobierno no va lo suficientemente rápido.

“El gobierno tiene razón en fijar una fecha para prohibir la venta de motores contaminantes diésel o de gasolina, pero 2040 es demasiado tarde”, declaró Areeba Hamid, una portavoz de Greenpeace en un comunicado.

“No podemos esperar un cuarto de siglo para actuar realmente frente a un problema urgente de salud pública causado por la contaminación”, agregó.

Areeba Hamid exhortó al gobierno a imitar a Noruega que aspira a cesar la venta de automóviles equipados exclusivamente con un motor de combustión en 2025.

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