Juan Carlos Losada y Edward Rodríguez lideraron el debate.

En el mundo la cruzada contra el plástico está en pleno auge, el descubrimiento en 1997 del llamado “séptimo continente”, una isla de plástico un poco más grande que Colombia que viaja a través del Pacífico. Ha logrado que algunas ciudades de Europa y Estados Unidos hayan aprobado leyes y decretos que en los que se cobra o se prohíbe el uso de esta tecnología que tarda en biodegradarse entre 100 y 400 años. (Vea: La grave situación de los ecosistemas oceánicos y el "séptimo continente")

En Colombia los esfuerzos son mínimos a pesar de que los impactos medioambientales son críticos. No solo en las grandes ciudades sino en las zonas costeras, donde se da la contaminación de las aguas y de paso de los alimentos ya que el fitoplancton, que es el principal sustento de los peces, llega a los estómagos de los pescados que se capturan en zonas como Tumaco y otras áreas del Pacifico y el Mar Caribe. En Bogotá la Secretaría de Ambiente mediante la Resolución 829 de 2011 lidera una campaña de reducción de la utilización de bolsas. Sin embargo, esta se encuentra dirigida a grandes comercios pero no se hace un trabajo con pequeños comerciantes o con el ciudadano del común.

Por eso la tarea es grande y todavía falta mucho por hacer porque el plástico es un material que a pesar del gran daño que genera sigue siendo admirado y ampliamente utilizado porque sus propiedades son difíciles de reemplazar. 


Ante este panorama los representantes Juna Carlos Losada (Partido Liberal) y Edward Rodriguez (Centro Democrático) lideraron el primer foro orientado a la problemática del plástico titulado ‘Bolsas plásticas y Medio ambiente por un planeta libre de bolsas contaminantes’. 

Así se dio la discusión

Allí no solo se hicieron presentes detractores del material sino también representantes del sector productor, representantes gremiales y productores de materiales alternativos. El evento que se realizó en la Comisión Primera de la Cámara de representantes contó con numerosas intervenciones en las que se destacó que existe una preocupación generalizada por la contaminación que generan las bolsas plásticas.


Oscar Vargas, de la Secretaria de ambiente señaló que en Bogotá la meta que se trazó con la resolución 229, de un 30 por ciento de la reducción se logró en un 20,42 en grandes superficies. Esto se logró con la diminución de reducir en proporción el promedio de bolsas por cantidad de ventas. Sin embargo, el funcionario señaló que la gran debilidad del programa actual es el seguimiento a los pequeños comercios donde se hace un excesivo uso de bolsas plásticas.

Por su parte, Maria Paula Hurtado de El Costal Verde, una empresa dedicada a la producción de alternativas en tela al uso de las bolsas contaminantes, dijo que en Colombia no se hace un seguimiento a las cifras de consumo, una situación que no permite cuantificar la gravedad de la situación. Citó que por ejemplo en Europa y Estados Unidos, en promedio una persona puede llegar a consumir de 200 a 500 bolsas en el año y 300 botellas plásticas, elementos que tienen una vida útil no mayor a 15 minutos.

En la otra orilla, Daniel Mitchell, representante de Acoplásticos, señaló y defendió a su gremio aseverando que “el problema no son los plásticos, sino que se debe hacer uso de las 3r (Reducir, reutilizar y reciclar)”. Aunque recalcó que su gremio está de acuerdo que las bolsas pequeñas no mayores a 15 o 20 centímetros no se deben utilizar, también hizo énfasis que las bolsas deben tener impresa su resustencia para optimizar el uso de la bolsa. 

El representante de Acolplásticos también señaló la importancia de los centros de acopio. Sin embargo, se destacó en su intervención la poca responsabilidad que este le otorgaba a las empresas productoras y comercializadoras de las bolsas. También, criticó un posible cobro a las bolsas en los supermercados porque no existiría claridad a dónde irían esos recursos, si al gobierno, al supermercado o a los productores.
 
Otra de las grandes problemáticas que fueron mencionadas fue que el ciclo de plástico no se cierra “se produce, se utiliza, pero no importa que se hace con él”. Por esta razón considera la prohibición o racionalización del uso es la principal alternativa o el retorno a “tecnologías anteriores” como canastos o bolsas de tela. También, algunos participantes tomaron como referencia la importancia de no hacer materiales biodegradables a la ligera ya que las emisiones causadas por degradación acelerada es un factor a tener en cuenta. Ante esto empresas como ItGreen destacaron su producto que son bolsas fabricadas con biogranulos extraídos del maíz, la papa y la yuca. 

El posible proyecto de Ley

Un borrador de proyecto de ley y que contará con varias modificaciones después de la realización del foro, tiene como principal objetivo la creación de un programa de sustitución de bolsas plásticas por bolsas biodegradables. 

Para esto se propone la creación de los Fondos Cuenta Territorial de Promoción de Cultura Ambiental (FONCAT) que tendría como funciones: racionalizar y reducir el uso de bolsas plásticas; velar por el ahorro de agua y energía; la utilización de energías alternativas; entre otras. También el documento plantea sanciones a los establecimientos que no se acojan a la reglamentación, en caso de que esta entre en vigencia.  

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