El pasado 30 de diciembre Colombia se unió al selecto grupo de países que cuentan con una regulación respecto al uso de bolsas plásticas. La resolución 0668 del 28 de abril del 2016 prohibió la circulación de bolsas que tengan un tamaño menor a 30x30 centímetros y exige que las que superen dicho tamaño tengan mayor resistencia para que puedan ser reutilizadas.

Y es que la medida no es menor ya que se estima que un colombiano promedio usa 6 bolsas plásticas a la semana y casi 188 bolsas al año, existiendo alternativas amigables con el planeta como las bolsas de tela y los canastos.

A la fecha poco se sabe del impacto de la medida y si en realidad esta ha sido adoptada por los comercios, esto se explica por el poco tiempo que lleva en vigencia la resolución. 

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El equipo de Semana Sostenible salió a las calles para conocer la opinión de compradores y establecimientos sobre la disposición gubernamental, y tal parece que existen dos bandos: por un lado hay personas conscientes del beneficio que representa para la preservación del medioambiente y del otro hay quienes se sienten afectados por la medida.

“Es la primera vez que compro bolsas de tela, me parece bueno porque en una próxima oportunidad las traeré para mercar y no usaré más bolsas plásticas”,  Patricia Eslava, ama de casa.

Algunos establecimientos comerciales, como este ubicado en el barrio Venecia (al sur de Bogotá) ponen en conocimiento la medida por medio de avisos.

Algunos supermercados ya están cobrando por la bolsa plástica para desincentivar su uso. La que muestra la foto tiene un costo de 50 pesos.

“Me acostumbré a no pedir bolsas cuando hago pequeñas compras, lo malo es que no se puede hacer un mercado grande sin ellas”, Lizeth Meneses, economista.  

 

“Llevo esta bolsa por comodidad, convencimiento y para evitar generar residuos plásticos”, Pablo Gómez, ingeniero ambiental.

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“Aunque las bolsas plásticas lleven mensajes alusivos al cuidado del medio ambiente, se contradicen al entregarlas”, Ovidio García, pensionado.   

“En el supermercado nos ofrecieron bolsa plástica pero nosotros llevamos nuestra propia bolsa de tela. En casi toda Argentina están restringidas por la cantidad de basura que generan”, Nicolás Romano y Diego Romano, turistas argentinos.

“Utilizo la bolsa porque compré una avena que está muy fría”, Viviana Córdoba, vendedora.   

“Me parece terrible que no den bolsas porque son necesarias para poder cargar los productos”, Frank Martínez, empleado.

A pesar de estar a favor o en contra de la medida, lo único cierto es que la preservación del medioambiente debe imponerse sobre la comodidad de unos pocos. Si bien llevar una o varias bolsas de tela puede ser molesto al principio una vez se adopta el hábito los beneficios para el bolsillo y para el planeta son elevados. Deje la pereza y piense que las nuevas generaciones, de seguro, agradecerán este gesto.  

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