| 2017/08/14

El bosque nuboso de Costa Rica está en grave riesgo

A pesar de haber revertido la deforestación que vivieron en los años setenta y de contar con una de las legislaciones más conservacionistas, el emblemático bosque de Monteverde está a punto de transformarse por cuenta de los efectos del cambio climático.

Fotos: reservamonteverde.com
Fotos: reservamonteverde.com

Costa Rica es conocida por su gran biodiversidad y por ser un referente mundial en conservación y reforestación. Entre los muchos ecosistemas que pueden encontrarse en el país centroamericano está el bosque nuboso y entre sus principales características está la alta concentración de niebla superficial y humedad, además de la gran variedad de musgos y de vegetación que posee.

El bosque se desarrolla a una altura baja y su constante niebla cargada de rocío o sus nubes al nivel de la flora, hacen que la exposición al sol sea poca y se reduzca la evaporación de agua. La humedad en el ambiente propicia el crecimiento de epífitas vasculares (plantas que crecen sobre otras), entre ellas el musgo, los helechos y las orquídeas. Las lluvias por lo general provienen de la niebla, la cual, luego de condensarse en las hojas, cae como gotas de agua sobre la tierra.

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El país ‘tico’ es conocido por su gran número de reservas públicas forestales, pero uno de los bosques nubosos más conocidos es el de la reserva privada Monteverde, ubicada a una altura promedio de 1.500 metros sobre el nivel del mar sobre la cordillera de Tilarán, donde los vientos del Caribe se combinan con los fríos del Pacífico y generan el fenómeno de condensación.

Esta reserva, que existe desde 1972, ha sido cuidadosamente conservada durante décadas. Sin embargo, hoy pasa por una fuerte crisis que pone en riesgo su supervivencia. Según Alan Pounds, científico del Centro de Ciencias Tropicales de Costa Rica, el bosque nuboso está próximo a convertirse en bosque lluvioso debido a los efectos del cambio climático.

Desde la década de los setenta se toman datos en Monteverde y gracias a ellos hoy Pounds puede decir que han desaparecido el 40% de las ranas que antes se veían en este bosque nuboso. De hecho la rana dorada que en 1988 contaba con 1.000 individuos, pasó a 1 en 1989 y desde 1990 no se volvió a tener registro del anfibio en la región. “Los anfibios están perdiendo territorio y para encontrar a muchos de ellos tienes que ascender por lo menos unos 200 metros más de lo habitual. Las especies de abajo están subiendo debido al incremento de la temperatura, modificando los ecosistemas superiores y poniendo en riesgo a cientos de especies de flora y fauna”, asegura Pounds, quien añade que “los cambios serán un gran reto para el mundo científico pues no son lineales y son difíciles de predecir”.

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“Cada vez vemos más especies de bosque seco que llegan a esta zona y no deberían estar aquí. Por ejemplo, el tucancillo verde ha ascendido y está poniendo en riesgo a las poblaciones de quetzales”, comenta Carlos Hernández, gerente del Centro de Ciencias Tropicales.

En 2016 la reserva Monteverde recibió 96.296 visitantes y con el pasar del tiempo cada vez más privados se unen a la preservación de la reserva. “La gente vio que es más rentable el turismo que la caza y la deforestación”, agrega Hernández.

Y es que la mentalidad de los ticos ha sido muy diferente a la de otros países. De hecho, el ministro de Ambiente, Édgar Gutiérrez, le aseguró a Semana Sostenible que durante años los costarricenses fueron vistos como “locos”, debido a que fueron de los pocos que no le apostaron a las actividades extractivas. “En Costa Rica hay una sanción moratoria que prohíbe hasta el 2021 la exploración de hidrocarburos. Aunque hay fuertes presiones para que le apostemos a los fósiles, nuestro país ha demostrado que fuimos nosotros los que desde hace mucho  tiempo estábamos yendo en la dirección correcta”.

A pesar de esto, Costa Rica enfrenta su mayor reto en la contaminación del sector transporte, donde aún falta camino para pasar a combustibles más limpios y a una renovación eléctrica de la flota pública.

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Sumado a esto, los países del trópico son los que sentirán con mayor intensidad los efectos del cambio climático. De eso está seguro Alan Pounds y sus cifras lo confirman. Mientras que en la década de los setenta en el bosque nuboso de Monteverde había solo 25 días secos en el año (es decir, escasez o ausencia de niebla), en años recientes se ha llegado a 129, lo que representa un incremento del 516%. Las mediciones de días secos entre enero y mayo, en promedio, han presentado la siguiente tendencia: 21 días secos (1973-1980), 42 días secos (1981-1990), 48 días secos (1991-2000), 53 días secos (2001-2010) y 68 días secos (2011-2016).

En cuanto al promedio anual los datos son: 27 días secos (1973-1980), 52 días secos (1981-1990), 59 días secos (1991-2000), 72 días secos (2001-2010) y 101 días secos (2011-2016). La preocupación es grande en Costa Rica, pues tienen la seguridad de que la transformación del bosque nuboso está trayendo cambios visibles, pero traerá otros que aún no son fáciles de dimensionar.

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