Alto de Maués es, como gran parte de la Amazonía, un lugar único. Trece de las especies de primate que habitan la zona son únicas de la región y, además, es  un área virgen. Esto quiere decir que nunca ha sido visitada por ningún ser humano.

Varias de las especies, incluidas en la lista roja de especies en vía de extinción, han sufrido los impactos de la construcción de grandes carreteras.  La creación de la reserva, sin embargo, no fue incentivada  solamente para proteger a las especies sino que hace parte de la política contra el cambio climático de Brasil.

Al volver esta un área protegida se previene también que haya grandes obras de infraestructura. Con esto el gobierno brasileño busca reducir las emisiones de carbono del país. A diferencia de otros países de Latinoamérica, cuyas emisiones de gases de tipo efecto invernadero (GEI) proviene de la quema de combustibles fósiles, la cuota de Brasil se debe, en gran medida, a la deforestación. 

En 2013 la deforestación de la Amazonía creció por primera vez desde 2008. Se calcula que 20135891 hectáreas de bosques fueron destruidas lo que significó un 29 por ciento más que en 2012.

Lo que muestran estas cifras es que reservas como la de Alto Maués son clave para proteger el que es conocido como el pulmón del mundo. Para Mauro Armelin, oficial de conservación de la WWF  esta reserva es un paso adelante hacia la protección del ecosistema más importante del mundo.

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