En Centroamérica los caficultores están innovando con cultivos sostenibles en los que se reduce el consumo de agua y los contaminantes; además, estos se utilizan para la producción de biogás. El proyecto se puso marcha en 2010 por la ONG holandesa UTZ Certified en Nicaragua, Honduras y Guatemala, en la actualidad es un ejemplo de innovación para los cafeteros en la región.

El principio bajo el cual opera el generador se basa en mejorar el lavado del café, crucial para producir la variedad arábiga, al reducir el consumo de agua y después extraer de ella el metano que deja la fermentación del café se fabrica el biogás, que permite a la vez liberar un agua libre de la mayoría de impurezas.

Hasta ahora el agua utilizada, llamada "agua miel" por los habitantes por su sabor azucarado, era vertida directamente a los ríos. "Eso causaba bastante contaminación y un olor fuerte", dice Francisco Blandon, quien maneja una pequeña granja familiar bautizada "El Tigre", en Nicaragua.

"Hay muchas familias viviendo cerca del río, se bañan, lavan la ropa: Esto les causaba un poco de picazón en la piel y muchos parásitos intestinales", cuenta el hombre de 39 años.

Tan solo en Nicaragua, la producción de 1,3 millones de sacos de café anuales equivaldría, por la contaminación que implica, al impacto de 20.000 autos. Francisco cuenta que en 2010, un equipo de la ONG holandesa llegó a explicarles el proyecto. 

La instalación del mecanismo, que cuesta varios miles de dólares, fue financiada 75 por ciento por el gobierno holandés y el resto por las cooperativas locales. Algunos producen biogás solo durante la cosecha de café, otros lo hacen todo el año reemplazando el café con excrementos de animales.

Este año UTZ, la ONG más importante en cuanto a certificación en el dominio del café, comenzó a extender esta experiencia en Colombia, Perú y Brasil, y busca otros socios financieros para hacer lo mismo en Kenia y Vietnam.

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