| 2017/04/11

Volvió el caimán al Magdalena

Tras años “desaparecido” por cuenta de la cacería y la deforestación, un ejemplar de este animal característico del río más importante del país se dejó ver en cercanías de Neiva.

Volvió el caimán al Magdalena

En “El amor en los tiempos del cólera”, Gabriel García Márquez cuenta cómo uno de los pasatiempos de los turistas extranjeros que viajaban en barco por el río Magdalena era cazar “los caimanes que se hacían los muertos con las fauces abiertas durante horas y horas en los barrancos de la orilla”. Por cuenta de esa afición, que también era un negocio para traficar su carne y sus pieles, estos animales prácticamente se extinguieron en el país.

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Por eso ha causado tanta emoción el avistamiento de un ejemplar del Caimán del Magdalena (Crocodylus acutus) en las aguas del río de Oro, en inmediaciones de Neiva. Según reportó la Corporación Ambiental del Alto Magdalena (CAM), al notar su presencia la comunidad avisó de inmediato a los funcionarios de esta entidad, quienes se desplazaron hasta el sitio y verificaron que efectivamente se trata de un juvenil de aproximadamente 1,50 metros de longitud.

Según César Penagos, coordinador de la red contra el tráfico de flora y fauna de la CAM, “La aparición de este caimán se pudo presentar por el aumento del caudal del río Magdalena, lo que generó que haya migrado a aguas menos profundas,  más tranquilas y más tibias para poder conseguir su alimento. Una vez que el río vuelva a sus condiciones normales, es probable que el animal regrese a su hábitat natural”.

El Caimán del Magdalena es una de las especies de cocodrilo de mayor talla, alcanzando generalmente los cinco metros. Se alimenta principalmente de aves acuáticas, peces, y otros vertebrados, o incluso carroña. Habita los grandes ríos, lagunas, pantanos y pozos, así como ciénagas de agua salada y manglares. Son fundamentales en el flujo y recirculación de nutrientesy en el control de las poblaciones de sus presas, desde insectos hasta vertebrados. Su papel como depredadores favorece la diversidad biológica en los ecosistemas.

La sobreexplotación y la cacería son la mayor causa del detrimento poblacional e incluso de la extinción local del cocodrilo. Adicionalmente, se ve afectado por otros factores como la deforestación, vertimientos humanos e industriales, cambio del uso del suelo y la extracción desmedida de otros animales que son presas suyas. Según el Libro Rojo de los Reptiles, el Caimán del Magdalena está catalogado como una especie en peligro en el país.

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“La aparición de este ejemplar en Neiva es un muy buen indicador. Se podría decir que en el punto de aparición, que corresponde al casco urbano de Neiva,  la cacería ha disminuido sustancialmente, la población ha tomado conciencia que los animales hay que conservarlos y que puede existir una armonía entre el hombre y la fauna silvestre. Además que la contaminación del río del Oro ha disminuido”, resaltó Penagos.

Sin embargo, el Caimán del Magdalena sigue siendo una especie amenazada y en peligro de extinción. “Por lo tanto se hace un llamado a los habitantes de Neiva, para que nos ayuden al cuidado y protección de este ejemplar. Y como es un animal silvestre, deben abstenerse de  dar captura o realizar alguna  maniobra de manejo. Cualquier actividad de cacería podrá conllevar a  penas privativas de la libertad, aparte de las sanciones económicas y administrativas a las que haya lugar”, concluyó Edna Jiménez, médica Veterinaria de la CAM.

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