Este domingo 26 de marzo los ojos del país estarán puestos en Cajamarca. En este pequeño municipio del Tolima, tradicionalmente agrícola y enclavado en las montañas de la Reserva Forestal Central, se realizará una consulta popular que definirá gran parte del futuro de uno de los proyectos mineros más grandes del mundo.

Se trata de La Colosa, un inmenso depósito calculado en 1.000 toneladas de oro que la empresa surafricana AngloGold Ashanti quiere explotar luego de la obtención de la licencia ambiental. Algo que no ha ocurrido porque, por un lado, según la compañía faltan al menos tres años para terminar los trabajos de exploración y, por el otro, porque desde que se conoció el proyecto, a mediados de 2009, se levantó una controversia nacional por los impactos ambientales que tendría una obra de esta magnitud.

Desde ese momento, La Colosa se volvió un tema de debate nacional. Y como no podía ser de otra manera en este país polarizado, las posiciones a favor y en contra muchas veces han cambiado los argumentos técnicos y científicos por las ofensas y las descalificaciones. A pesar de ese ambiente crispado, algunas informaciones han salido a la luz para dar cuenta del panorama al que se enfrentan Cajamarca y el país frente al desarrollo de este proyecto minero.

AngloGold afirma que si bien ya estableció la localización del yacimiento, no es posible evaluar el impacto de la posible explotación sin tener totalmente definidos los aspectos técnicos, geológicos, hidrogeológicos, geotécnicos, económicos, sociales y ambientales. Esto ocurrirá cuando termine la fase exploratoria y comience la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental que deberán analizar las entidades correspondientes para decidir si otorgan o no la licencia.

Sin embargo, a finales del año pasado, el Grupo de Investigación Terrae publicó un informe en el que señala algunas de las posibles amenazas ambientales de La Colosa. El documento advierte que desde la fase exploratoria, que implica actividades de perforación y remoción de vegetación, “existe deterioro en las aguas localizadas en el área de influencia del proyecto La Colosa por liberación de algunos elementos químicos”. Una de esas sustancias es el Bario, que, según los investigadores, podría estar relacionado con las perforaciones.

La disponibilidad del agua es otro de los grandes interrogantes. Actualmente AngloGold utiliza 1,7 litros de agua por segundo en las labores de exploración. En la fase de explotación, la multinacional estima que usará 300 litros de agua por segundo, pero afirman que el 80% “será recirculada”. Aunque la empresa se defiende con el argumento de que este volumen de agua es menos del 1% del caudal del río Coello, según los cálculos de Terrae esta cantidad de líquido podría abastecer hasta 67.200 habitantes por día.

Sin duda, el riesgo más apremiante tiene que ver con la generación de desechos y la construcción de la presa para almacenarlos. De acuerdo con los investigadores, este lugar, que acumulará el lodo tóxico que forman los residuos, se puede convertir en una “bomba de tiempo” si se tiene en cuenta la altura en la que está ubicado el proyecto. (Vea: Las “maravillas” de la minería legal)

Para dimensionar el tamaño que tendrá esa piscina de desechos, basta hacer el siguiente cálculo. Se estima que la concentración de oro de este yacimiento es cercana a 0,8 gramos por cada tonelada de roca. Es decir, para extraer un solo gramo de oro se generarán por lo menos 1,2 toneladas de desecho de roca que se mezclarán con grandes cantidades de cianuro y se almacenarán en un sitio necesariamente inclinado y con un ingrediente de riesgo adicional: esta es una zona de alta actividad sísmica, atravesada por la falla geológica de Palestina.

Por eso el temor de los investigadores es que ocurra un desastre parecido al de Mariana, en Brasil, donde la rotura de una presa de este tipo liberó 32 millones de metros cúbicos de desechos tóxicos que se propagaron 640 kilómetros a lo largo del Rio Doce, matando a trabajadores mineros y habitantes del cercano pueblo de Bento Rodrigues. Otras miles de personas perdieron sus casas y sus trabajos. (Vea: Un año después de la tragedia minera más grande en la historia de Brasil)

Todos estos riesgos alimentaron la oposición al proyecto de las organizaciones ambientalistas y algunas comunidades, quienes luego de un par de años de lucha lograron sacar adelante una consulta popular para que los habitantes de Cajamarca manifiesten su opinión sobre el proyecto.

La consulta se realizará este domingo 26 de marzo y en ella podrán participar 16.312 ciudadanos. Para que el resultado tenga validez, deberán votar al menos 5.438 personas. La pregunta que tendrán que responder es: ¿Está de acuerdo, sí o no, con que en Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?

A pocos días del evento, la tensión es evidente. Mientras que los promotores de la consulta hacen campaña por el ‘No’ en el pueblo y a través de las redes sociales, se han conocido denuncias sobre el supuesto interés de la empresa y de algunos políticos afines a ella de sabotear la participación ciudadana mediante estrategias como organizar viajes masivos y retener cédulas a cambio de dinero. Por si fuera poco, la Registraduría anunció esta semana que reducirá el número de mesas disponibles para votar, algo que los líderes de la consulta han tomado como un intento por evitar que la gente salga a votar.

AngloGold niega tajantemente estas acusaciones y afirman que son respetuosos de los mecanismos de participación popular. Y aun en caso de que la votación por el ‘No’ fuera mayoritaria, confía en que de acuerdo con el fallo del Consejo de Estado en la sentencia de tutela sobre la consulta popular de Ibagué, los efectos de una consulta popular no afectarán los contratos de concesión suscritos y actualmente vigentes, y por ende sólo tendrán efectos hacia el futuro. Sin embargo, según Diana Rodríguez, investigadora de Dejusticia, "las consultas populares sí tienen efectos sobre las zonas donde hay títulos mineros porque los títulos mineros no son derechos adquiridos, son meras expectativas". (Vea: Consulta antiminera de Ibagué con el visto bueno del Tribunal Administrativo del Tolima)

Este es el contexto en el que se desarrollará un evento que marcará un antes y un después en Colombia. Tras años de una intensa disputa que ha escalado hasta los escenarios nacionales, los habitantes de Cajamarca tendrán la posibilidad de opinar acerca del futuro de su municipio. Cualquiera que sea el resultado, los megaproyectos extractivos y la participación de las comunidades en ellos no serán lo mismo desde el lunes en la mañana.

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