La esmeralda del Chiribiquete sería una de las aves que desaparecería por cuenta del cambio climático. Foto: Instituto Humboldt.

Uno de los impactos más graves del calentamiento global es la transformación de los ecosistemas y de las formas de vida de las especies que los ocupan. El incremento en los niveles del mar, la aceleración en la desertificación, el derretimiento de los nevados y glaciares, entre otros fenómenos, se traduciría en la desaparición de hábitats ideales para una variedad de animales que están adaptadas a ellos. Es decir, que las condiciones óptimas de temperatura y lluvia a las que están acostumbradas la fauna y flora silvestre podrían cambiar radicalmente.

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En Colombia, un país cuya riqueza natural es motivo de orgullo propio y de admiración internacional, las consecuencias del calentamiento global serían devastadoras. Esa es la preocupante conclusión del reciente reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia. Según el informe, un aumento de cinco grados en la temperatura del planeta afectaría los hábitats de varias especies endémicas del país y las amenazaría con la extinción.

Estos lugares serían las serranías del Darién, Perijá y Chiribiquete, que son áreas apreciadas por avistadores debido a su diversidad y riqueza, mientras que las posibles especies con riesgo de extinción serían el arañero del Pirré (Basileuterus ignotus), el chamicero de Perijá (Asthenes perijana), la perdiz Tacarcuna (Odontophorus dialeucos), la esmeralda del Chiribiquete (Chlorostilbon olivaresi) y la tángara de nuca verde (Tangara fucosa).

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El aumento en la temperatura podría ocasionar, por ejemplo, que una especie tenga que desplazarse hacia zonas más frías para encontrar las condiciones apropiadas que garanticen su supervivencia. Y en un país tropical como Colombia, donde los climas con temperaturas bajas se encuentran montaña arriba, las especies tendrían que realizar desplazamientos altitudinales para llegar a zonas en las que podrían sobrevivir.

Pero dado que no todas las especies pueden adaptarse al cambio climático, muchas serían incapaces de realizar o finalizar tales desplazamientos al toparse con áreas inhóspitas como centros urbanos o zonas agrícolas, e incluso al no hallar lugares adecuados a los cuales acudir, tenderían a perecer lo que ocasionaría su inminente extinción. El peor de los escenarios es para las especies que ya viven muy “arriba” en la montaña, pues alcanzarían la cima mucho más rápido y ya no tendrían dónde más habitar. Esto causaría la reducción o desaparición de su hábitat y daría lugar a posibles extinciones, conocidas como extinciones de cumbre de montaña.

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Las aves, sin embargo, no son el único motivo de alarma para los expertos. Los anfibios son otro grupo que se vería afectado por el cambio climático. Ese es el caso de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde habitan más de 15 especies endémicas. Investigaciones en 46 especies muestran que 21 (incluidas 3 endémicas) verían afectados sus lugares de hábitat en un 30% y quedarían atrapadas en zonas de bajo relieve que actuarían como islas o trampas térmicas, con temperaturas poco aptas para su subsistencia. Además, otras 13 especies verían reducido su territorio también en 30% y se verían desplazadas a áreas inhóspitas como ciudades y zonas de cultivos donde es más difícil conseguir los recursos para sobrevivir.

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