En medio de la que se perfila a ser la década más cálida de los últimos 170 años, la revista Science publicó el pasado fin de semana un estudio de la Universidad de Connecticut que revela que de no tomarse acciones frente al cambio climático una de cada seis especies corre el peligro de extinguirse, esto en su mayoría por el acelerado aumento de la temperatura global. (Vea: 2015, rumbo convertirse en el año más cálido de la historia)

De acuerdo a las proyecciones del estudio, si las emisiones de dióxido de carbono siguen la tendencia actual la temperatura de la Tierra se incrementará cuatro grados por encima de los registrados en la época preindustrial. Y esto provocaría la desaparición del 16 por ciento de las especiales animales y vegetales de la tierra.


El informe, dirigido por el investigador Mark Urban, director del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Connecticut, recolectó datos de 131 estudios sobre el riesgo de extinción por el cambio climático. Así se identificó una tasa de pérdida de biodiversidad vinculada al incremento de la temperatura. Por ejemplo, si el incremento de la temperatura global es de 2° centígrados en comparación a la época preindustrial, el riesgo de extinción que actualmente es del 2,8 por ciento al 5,2 por ciento.

Ante esto la investigación hace un llamado para que se llegue a un acuerdo global para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), “muchas especies serán capaces de cambiar sus rangos y mantenerse al día con el cambio climático, mientras que otras no, ya sea porque su hábitat ha desaparecido o porque no pueden acceder a él”.

Sudamérica sufriría la mayor desaparición de especies

Así como en numerosas ocasiones la comunidad científica ha señalado que algunas zonas del planeta sufrirán más por el cambio climático, la desaparición de especies también será mayor en algunos puntos de la geografía planetaria. (vea: Colombia frente al cambio climático: ¿Adaptación o desastre?)

Sudamérica sufriría la pérdida de un 23 por ciento de su biodiversidad, mientras que Oceanía perdería cerca del 14 por ciento. Lo alarmante para las zonas de mayor peligro es que estas albergan miles de especies endémicas de tamaño muy pequeño (ranas e insectos) que tendrían sentenciado su destino ante la imposibilidad de mudarse a otras zonas para asegurar su supervivencia. 

América del Norte y Europa enfrentarían riesgos más bajos con el 5 y el 6 por ciento, respectivamente. Para Asía fue imposible sacar un porcentaje confiable porque es mínima la cantidad de datos recolectados por las 131 investigaciones que sirvieron como muestra.

A pesar del amplio universo que abarcó la investigación hubo numerosos interrogantes que no pudieron ser respondidos por los científicos. Por ejemplo, ¿si la adaptación puede amortiguar los impactos negativos del cambio climático? ¿Con qué rapidez se pierde la biodiversidad? O si ¿Las interacciones entre especies magnificar o minimizar la pérdida de biodiversidad por el cambio climático? 

Lo único que tienen claro es que no se hace necesario llegar a responder estos interrogantes para actuar frente a las nefastas consecuencias que traerá el cambio climático, “si no lo hacemos es evidente que pronto seremos capaces de observar directamente, y sin ningún tipo de simulación, los impactos del cambio climático en la biodiversidad”.

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