En el mundo no hay lugar como Caño Cristales, un río que atraviesa la Serranía de la Macarena en el Meta donde viven las algas endémicas Macarenia clavigera que le dan ese tono único, multicolor a sus aguas.

A finales de septiembre de 2015, la sequía azotó la región y obligó la clausura de del Parque Nacional. Con el cambio climático, los fenómenos naturales se vuelven más intensos, frecuentes e impredecibles. Y desafíos como el que enfrenta año Cristales van a aumentar. (Vea: A los animales no les gustan los drones)


2. La Sierra Nevada de Santa Marta


La Sierra es la montaña litoral más alta del mundo. Entre las playas del Parque Tayrona y el Pico Colón, a 5.775 metros sobre el nivel del mar, hay menos de 50 kilómetros, un fenómeno natural que fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Pero, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en 20 años la nieve en la Sierra podría desaparecer debido al aumento de la temperatura ligado al cambio climático.

Un problema que todos los nevados de Colombia comparten. Se calcula que desde que se hizo la primera medición hace más de 150 años, el país ha perdido 84% de su área glaciar y en los próximos 15 años seis cumbres dejarán de vestirse de blanco. La nieve está en vía de extinción. (Vea: Mavecure, una isla en el tiempo)

3. El páramo de Sumapaz


Con 333.420 hectáreas, Sumpaz es el páramo más grande del mundo. Y lo mejor, está apenas a 20 kilómetros del centro de Bogotá. Este ecosistema único le da agua a la capital y los departamentos del Meta, Huila y Cundinamarca. Pero es extremadamente frágil y el aumento de la temperatura reduce su área. Según el IDEAM, de aquí a 2030 56% de los páramos podrían desaparecer.

El cambio climático ha tenido además un impacto fuerte sobre las lluvias que nutren los páramos. Este factor, combinado con el avance de la agricultura, amenazan el futuro de los páramos, una fábrica natural que produce el 70% del agua que consumen 85% de los colombianos. (Vea: El volcán Azufral, una esmeralda entre las nubes)

4. Las playas de San Andrés


En 2014, más de 734.000 turistas disfrutaron las playas de arena blanca y el mar de siete colores de San Andrés. En los últimos años la barrera de coral que protege la isla se ha debilitado, mientras que la erosión costera crece de manera preocupante y el nivel del mar aumenta. Además, el IDEAM prevé que las lluvias van a disminuir sobre San Andrés, algo crítico pues es la principal fuente de agua dulce. Según el Análisis del Cambio climático en el país, la isla perdería hasta 17 por ciento de su territorio entre el 2025 y el 2050. (Vea: Cinco buenas razones para visitar los Parques Naturales)

5. Las islas del Rosario


Aguas transparentes, peces de todos los colores y más de 191 kilómetros cuadrados de arrecifes coralinos. Las islas del Rosario, cerca de Cartagena, son una verdadera maravilla. Los corales son un ecosistema sumamente valioso, que albergan miles de especies marinas, que protegen las costas del oleaje y que absorben toneladas de gas carbónico.

Pero ese paraíso marino enfrenta serios retos. Los corales son muy sensibles a los cambios de las temperaturas marinas y por esto están muriendo. Un artículo de la revista Science calcula que en el Mar Caribe la cobertura de coral se ha reducido en un 80% en tres décadas. El aumento de gas carbónico en la atmósfera también acidifica lo océanos y fragiliza los corales.

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