La primera foto corresponde a la especie Neostrengeria fernandezi; las dos siguientes a la especie Neostrengeria lassoi. (Fotos: Carlos Lasso)

Se trata de tres hembras y un macho Neostrengeria fernandezi, además de tres ejemplares machos de Neostrengeria lassoi hallados durante exploraciones del Instituto Humboldt, la Universidad Nacional, Espelocolombia y el programa Colombia Bio de Colciencias. Ambas especies fueron descritas por la profesora Martha Campos del Instituto de Ciencia Naturales de la Universidad Nacional.

Los especímenes Neostrengeria fernandezi se hallaron en una laguna subterránea, a 2.000 metros sobre el nivel del mar (m s.n.m.) y 184 metros de profundidad, en la caverna “Las Cacas”, ubicada en un bosque andino protegido en inmediaciones del municipio boyacense de Pauna.

Para el caso de Neostrengeria lassoi (vea el video abajo) los ejemplares fueron descubiertos por el espeleólogo hispano-suizo Jesús Fernández-Auderset y el investigador Carlos A. Lasso, a 1.554 m s.n.m., en un arroyo interno de la caverna “Los Aviones” (en el municipio santandereano de Guadalupe) y en una cascada en las afueras de esta.

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Según Carlos A. Lasso, investigador del programa Ciencias de la Biodiversidad del Instituto Humboldt, la relevancia del hallazgo radica en que “al hablar de la biodiversidad de las cavernas, nos referimos a una fauna y flora especializadas gracias a millones de años de evolución en condiciones climatológicas y geológicas que les han aislado del medio exterior”.

En cuanto a sus características, los resultados obtenidos hasta ahora establecen que algunos son capaces de salir solo hasta la entrada que da ingreso a las cuevas sin sobrepasar este límite, otros ni siquiera pueden intentarlo. La reproducción de estos cavernícolas coincide con la de los cangrejos de río, cuyas larvas crecen bajo el abdomen de la madre, quien luego los libera en el agua adentro de la caverna.

Autor: Camilo Martínez, Cromatophoro (Corporación que promueve la conservación de la diversidad ambiental y cultural de Suramérica por medio del arte audiovisual).

La estructura estilizada de las patas de los cavernícolas, también conocidos como troglobios, les facilita adaptación a las paredes cavernosas. Para alimentarse disponen de un mecanismo trófico,  ausente en otros organismos, que les permite aprovechar murciélagos muertos o vómito y excremento de los guácharos.

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Sus ojos no les funcionan, son ciegos, pero tienen en las patas unas especies de pelos – semejantes a los bigotes de los ratones o las barbillas de los peces bagre –, que funcionan como sensores para sentir vibraciones, cambios en la temperatura o reconocimiento bajo condiciones de total oscuridad.

Cavernícolas en riesgo

El hallazgo de especies de cangrejos cavernícolas, con adaptaciones físicas particulares, preocupa por la evidencia de contaminación del agua que viaja por las cavernas y amenaza su ecosistema y supervivencia.

Una de las causas está en el “ecoturismo”, al cual se refiere Lasso como “desordenado e incontrolado, que destruye estructuras con millones de años de evolución (estalactitas, estalagmitas, etc.), extrae cangrejos, contamina con basura, etc. Es evidente que falta regulación y visión integral de estos espacios considerados patrimonio natural, geológico y arqueológico según lo demuestran investigaciones recientemente confirmadas y en proceso de publicación”.

Pero no es el primer llamado de alerta. En 2015, las cifras publicadas en el Libro Rojo de Cangrejos de Colombia, que evalúa el riesgo de extinción según criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), demuestran que de las 104 especies conocidas en el país, 25 están en la categoría En Peligro (EP) y 1 en Vulnerable (VU).

En cuanto a regiones biogeográficas, la Andina cuenta con 13 especies amenazadas, la Caribe con 5, la vertiente Pacífico-Orinoco con 4 en ambos territorios. A nivel departamental, Antioquia ocupa el primer lugar con 4 especies en riesgo y Cundinamarca el segundo con 3. El más amenazado es el cangrejo sabanero por su demanda alimenticia y contaminación de su hábitat.

Otras razones de amenaza de las especies de cangrejos están en la deforestación, la contaminación de cuerpos de agua asociados a la minería, la ganadería, la agricultura extensiva y el desarrollo urbano descontrolado una vez los desechos sólidos y líquidos se drenan a los cuerpos de agua.

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Al cuestionar a Carlos A. Lasso sobre la situación, explica que “esto tiene muchas implicaciones en términos de conservación y responsabilidad por parte del Estado colombiano, institutos de investigación, academia y ONG pues nos corresponde a todos garantizar la conservación de este recurso. Quizá mucha gente no conoce o no sabe que existen cangrejos de agua dulce, terrestres o semiacuáticos y que tenemos más de un 80% de endemismo”. Somos el segundo país con mayor riqueza en el mundo después de China.

Por ahora, los cangrejos cavernícolas están en etapa básica de estudio para determinar qué estrategias les permiten sobrevivir a condiciones  extremas caracterizadas por total oscuridad, temperatura y humedad peculiares, entre otros. Al respecto, Carlos A. Lasso declara que “en este momento la investigación se concentra en saber qué especies hay y en su descripción para protegerlas. Después vendrán ensayos de potencialidad a nivel de prospección (biomédicos, evolutivos, etc.) de la misma manera como se hace con otros organismos que viven en fosas marinas a gran profundidad”.

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